El Golpe Militar que destruyó la Industria Nacional
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miércoles, 2 de abril de 2014
lunes, 16 de septiembre de 2013
Sudamérica necesita una política de disuasión
Canciller con Lula y ministro de Defensa con Dilma, Celso Amorim explicó por qué Sudamérica necesita una visión común sobre la defensa basada en la cooperación y en la preservación de los recursos naturales. También qué hacer ante una guerra cibernética.
Por Martín Granovsky
A los 71 años, el ministro de Defensa Celso Amorim registra un record en su historia. En 2009, cuando era canciller de Lula, la revista norteamericana Foreign Policy lo llamó “el mejor ministro de Relaciones Exteriores del mundo”.
De gira por la Argentina, donde firmó un acuerdo con su colega Agustín Rossi para ampliar el trabajo conjunto, dialogó con Página/12 en la residencia del nuevo embajador brasileño, Everton Vieira Vargas.
–Usted es ministro de Defensa, fue canciller del presidente Itamar Franco y en los dos mandatos de Lula. Brasil tiene una doctrina de defensa. ¿Qué relación hay entre esa doctrina y la de Unasur, expresada en los documentos del Consejo Sudamericano de Defensa? –¿Qué diferencias?
–Qué semejanzas. Qué puntos comunes.
–Unasur es una dimensión importante de nuestra política de defensa, lo que no quiere decir que otros países no puedan tener visiones diferentes. En nuestra región –y cuando hablo de región me refiero a Sudamérica– nosotros creemos que debe regir la cooperación. La cooperación es la mejor forma de disuasión. Por lo tanto todos los trabajos de Unasur sobre creación de confianza, de cooperación industrial, de ejercicios comunes, tienen para nosotros un gran valor. No quiero interpretar a los demás países, pero creo que, si la cooperación vale para Brasil, también es valiosa para otros países. Cuando uno discute temas globales en el mundo, el hecho de que nuestra región sea pacífica es un valor a favor extraordinario. Cuando se habla de la competitividad y se habla de la capacidad de atracción de inversiones, se trata de una ventaja formidable para la paz. Y eso también nos da gran autoridad para hablar de otros problemas en el mundo. El Consejo Sudamericano de Defensa de Unasur es una dimensión importante. Pero más allá de eso creo que tenemos en común una serie de intereses. Quizás el más evidente de todos es la defensa de los recursos naturales. Somos una región muy rica en energía, en capacidad de producción de alimentos, en agua dulce, en biodiversidad... Además somos una región muy diversificada, desde el trópico más ecuatorial hasta Tierra del Fuego. Contamos con océanos de los dos lados. Todo eso nos constituye como una región que debe tener una visión común de defensa.
–¿Una defensa común?
–No es necesaria. Lo necesario es la visión común. Es el trabajo que también queremos desarrollar en el Consejo Sudamericano de Defensa. Por eso estimulamos la creación de una escuela sudamericana de defensa. Tenemos puntos comunes evidentes como los que mencioné antes. También queremos encarar el monitoreo de nuestras áreas especiales. Para Brasil la Amazonía es una zona obvia a cuidar, pero al mismo tiempo hablo del mar territorial o de regiones especiales, que son factores que pueden propiciar una cooperación.
–¿Habla del Atlántico Sur y el litigio de las Malvinas dentro del Atlántico Sur?
–Bueno, tiene que ver con el Atlántico Sur. Nuestra posición sobre Malvinas es muy conocida y no tengo necesidad de repetirla. Defendimos siempre los derechos argentinos y una solución negociada. Pero el Atlántico Sur, más allá del problema muy importante de las Malvinas, presenta otros problemas muy importantes. Hay rutas claves. Claves para la Argentina, por supuesto, pero como ministro de Defensa de Brasil hablo de que una proporción enorme de nuestro comercio exterior va por el Atlántico. Y nuestros proveedores de petróleo, porque aún no logramos el autoabastecimiento y además hay distintos tipos de crudo, son Nigeria, Angola, Argelia... El transporte en todos casos pasa por el Atlántico Sur. Además, como usted sabe, Brasil tiene una relación muy cercana con Africa. Es una relación histórica que cobra más y más importancia, lo que nos lleva a tener una mayor presencia cultural y económica. Otra razón más, entonces, para preocuparnos por el Atlántico Sur. Ahora, queremos garantizar la seguridad del Atlántico Sur justamente con los países del Atlántico Sur. Desde el punto de vista geopolítico es natural la cooperación de los países de la costa occidental de Africa y los países de América del Sur. Todos conforman la zona de paz del Atlántico Sur. En estos días realizaremos en Brasil un seminario muy importante en Salvador, Bahía. La Argentina participará con un conferencista. Por eso queremos mantener el Atlántico Sur como zona de paz, de cooperación, libre de armas de destrucción masiva.
–Ministro, yo mencioné la palabra “defensa” y en su respuesta usted incluyó la palabra “recursos”. ¿De quién debe defender Sudamérica sus recursos? ¿De riesgos potenciales o hay una identificación precisa?
–No, no hay una identificación específica. Al menos en el caso de Brasil no tenemos enemigos. Quizá sea así por fortuna histórica, o por la diplomacia del pasado. No sé... Tenemos relaciones muy buenas con las distintas potencias. Por es suficiente con que alguien mire la historia, por un lado, o por otro lado que mire los estudios sobre la prospectiva de los recursos naturales en el futuro, para pensar que hay eventualidades que pueden ocurrir. Debemos estar preparados para rechazar cualquier intento de alcanzar un blanco, de cualquier parte que venga. Y en eso entra la necesidad de tener capacidad de disuasión. Por eso dije que dentro de la región, dentro de Sudamérica, y quizás esto valga para otros países como los de Africa, hay que considerar que en un mundo global, y aunque no tengamos ningún enemigo declarado o no declarado, debemos tener una política de disuasión.
–¿La disuasión es para que ni siquiera llegue a existir un enemigo?
–Exacto. Es una forma muy inteligente de ver la cuestión. Cuando uno se prepara para defenderse, desestimula ataques de otros países que puedan, en alguna situación, creer que necesitan algo. Del etanol, que Brasil produce, para dar un ejemplo. De agua dulce, que hay en los acuíferos. La disuasión hará que antes de intentarlo alguien lo piense dos veces.
–¿Cuáles son las principales líneas de desarrollo de armamentos que se propone desplegar el gobierno de Dilma Rousseff?
–Tenemos tres áreas consideradas estratégicas. Una es la nuclear, con el plan de desarrollar el submarino de propulsión nuclear. Brasil tiene la costa atlántica más larga del mundo. Creo que más larga aún que la costa argentina. La exploración y explotación del pre-sal, de los yacimientos petroleros a mucha profundidad, valorizan aún más la costa. Una vigilancia eficaz sólo puede hacerla un submarino que puede quedarse mucho tiempo bajo el agua. Otro plan estratégico es el espacial. Incluye la capacidad de lanzamiento y también satélites. Está a cargo de la Fuerza Aérea. El tercer aspecto estratégico, muy actual, es la defensa cibernética. No lo digo yo sólo. Si usted lee análisis y comentarios de gente de las grandes potencias –y no quiero particularizar– verá su tesis. Nosotros no queremos guerra, claro, pero ellos dicen que, si hubiera una guerra, esa guerra del futuro será cibernética. Incluso para evitar una guerra de ese tipo hay que prepararse. Estamos pensando en realizar un gran esfuerzo en el área de la defensa cibernética. Ya antes del 2010 había equipos trabajando en esto, pero después de esa fecha creamos un Centro de Defensa Cibernética con base en el ejército pero que sirve también a las otras fuerzas. Ya actuó en situaciones puntuales, no comparables al ataque de una potencia extranjera.
–¿Actuó en tareas de prevención?
–Sí, por ejemplo durante la cumbre de Río + 20, en la Copa de confederaciones, en la visita del papa Francisco... Detuvo varios ataques cibernéticos. Obviamente son ataques de hackers, algo incomparable con lo que puede ocurrir en una situación de conflicto a gran escala.
–¿Esos ataques son comparables con la intercepción de comunicaciones y mensajes de la presidenta y sus consejeros?
–Usted puede hacer la comparación que desee.
–¿La intercepción fue un ataque?
–No lo caracterizaría de ese modo, lo que no quiere decir que no haya sido una intrusión para recolectar datos. Es como si usted me preguntara si el espionaje es lo mismo que la guerra. En esos casos estamos en cierto modo en el límite. Un límite que no hay que pasar. Pero cuando se habla de defensa cibernética uno piensa más bien en un ataque del tipo del que puede realmente afectar todo un sistema. El sistema eléctrico, el sistema de control de los aeropuertos... Qué sé yo... Un ataque así puede generar el efecto de un arma de destrucción masiva.
–Como un sabotaje de amplio alcance.
–Puede ser. Pero eso no disminuye la importancia del intento de recolectar información, un tema que tiene varios aspectos. Involucra la invasión de privacidad cuando se trata de ciudadanos. O lo que tiene que ver con recursos naturales y con la tecnología para obtenerlos. Todo eso es preocupante. No tengo el detalle de las explicaciones que recibió mi colega el ministro de Relaciones Exteriores, así que no puedo comentarlo en detalle.
–Al comparar su gestión con Lula y la gestión de los dos cancilleres de Dilma, ¿hay una intensidad diferente en la relación de Brasil con el resto de Sudamérica y con la Argentina en particular?
–Dejo ese tipo de cuestiones para los analistas. Yo tengo mi trabajo de ministro. Pero le digo que las prioridades siguen siendo las mismas. No tengo ninguna razón para creer que la intensidad sea distinta. Es la misma. Hay estilos que dependen de las personas, pero los estilos no marcan diferencias de fondo.
–Si uno deja de lado, como forma de analizar las cosas, el sentimiento de hermandad, la solidaridad o los actos generosos, ¿en qué le conviene al interés nacional brasileño una alianza sólida con la Argentina y con el resto de los países de América del Sur?
–Es muy difícil separar la conveniencia de los sentimientos fraternos y de la solidaridad. Incluso es difícil separarla de la generosidad. Cuando era canciller dije muchas veces que debíamos ser generosos porque así defenderíamos también nuestros intereses a largo plazo. Tenemos interés en mantener buenas relaciones con nuestros vecinos. Y con la Argentina, país con el cual las relaciones son más intensas, con más razón. Hubo una pequeña caída en el 2012, pero entre 2000 y 2011 las exportaciones brasileñas hacia la Argentina pasaron de dos mil a más de veinte mil millones de dólares. Las importaciones de la Argentina no crecieron tanto pero también aumentaron mucho. Pensemos que en el intercambio es importante la presencia de bienes manufacturados. También registramos un crecimiento del comercio con otros países de la región. ¿Eso no tiene que ver con el interés nacional? Claro. Pero cuando se aproximaron Raúl Alfonsín y José Sarney el interés económico existía. Sin embargo, al mismo tiempo era un instrumento para la consolidación de la paz, la eliminación de las rivalidades, que quizá no eran tan reales sino imaginarias, aunque el imaginario en la política tiene su importancia...
–Y estaban las carreras atómicas paralelas.
–A mí me da mucho orgullo que antes de ocupar la Cancillería pude ser el negociador principal para la contabilidad y el control nuclear entre la Argentina y Brasil.
–¿La Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares? –La negociación y el acuerdo bilateral es lo que posibilitó la Abacc.
–Ministro, uno de los desafíos que enfrentan Brasil y la Argentina, cada uno a su modo, es el peligro de reprimarización en la relación con terceros países. China, por ejemplo. Si la relación comercial se basa en exportar mineral de hierro o soja, y si esa exportación genera divisas imprescindibles para Brasil y la Argentina, ¿cómo se logra la combinación justa de equilibrio y contradicción? –También exportamos aviones a China, ¿eh? Y los aviones son de alta tecnología. Sin hablar de China en particular, en general con el mundo qué exportamos y qué importamos es algo que debe preocuparnos. Queremos una inserción con mucho valor agregado. Yo no disminuiría tanto el valor de las exportaciones agrícolas. Hoy dentro de la agricultura hay mucha tecnología. Eso da valor agregado aunque sea menos obvio. Brasil acaba de superar por primera vez a los Estados Unidos en soja. Sólo fue posible no por subvenciones al productor, como hacen los Estados Unidos, sin por grandes inversiones en tecnología. La soja dejó de ser posible sólo en climas templados. Dicho eso, creo que nuestra cooperación sería muy importante. ¿Por qué, en lugar de discutir cómo compite una heladera hecha en Brasil con otra hecha en la Argentina, no hacemos una heladera juntos? Pero vuelvo a lo mío, como ministro. Podemos hacer muchas cosas juntos en Defensa. Nosotros tenemos un concepto original de avión de transporte. Pero muchas partes importantes serán fabricadas en la Argentina.
El KC390, que puede reemplazar a los Hércules, es un ejemplo. Lo podemos vender. No quiero entrar en terrenos sociales donde me siento menos firme, pero pienso que no sólo es cuestión de vender bienes alimenticios o mineros. También se trata de saber utilizar los recursos que se obtienen de esas exportaciones para invertir en planes de alta tecnología. Hay toda una complejidad por indagar. De todos modos, no creo que nuestra economía vaya a reprimarizarse, pero admito que es una preocupación a considerar. Mientras tanto, tenemos mucho que hacer juntos. El ejemplo es el reactor nuclear multipropósito. A lo mejor algún día podemos venderlo, también. Ustedes ya vendieron algo a Australia, ¿no? Los aviones de Brasil, quizá con algún aporte importante de la Argentina pueden también ser vendidos. Seguimos aprendiendo de los avances que ustedes alcanzaron en radares. Ahí veo otro campo de cooperación. Trabajemos en todo eso. La defensa tiene un alto poder de inducción en inversiones de valor tecnológico. Y ni hablar de otras áreas que la Argentina levantó con razón en Unasur, como los medicamentos.
–¿Qué relación tiene la producción de medicamentos con la defensa?
–Los medicamentos son necesarios para los soldados. Se trata de corporaciones donde vive mucha gente junta y las enfermedades pueden difundirse.
–¿Cuál es el mayor factor de inestabilidad concreta que ve hoy en el mundo? ¿Siria, Medio Oriente..?
–Sería difícil mirar a Siria, y a Siria dentro de Medio Oriente, y no preocuparse. Tampoco diría que la cuestión de los recursos está ausente del conflicto, aunque hay otras razones también: lenguas, culturas... Pero también los recursos tienen gran importancia. Sería ingenuo suponer lo contrario. La intervención en Irak se debió a las armas químicas que –como quedó demostrado después– no existían. Saddam Hussein era un dictador, pero no era el único dictador en el mundo. ¿Por qué fue elegido Saddam Hussein? Porque además de ser un dictador tenía petróleo. En Brasil también nos causa preocupación la inestabilidad en algunos países africanos. Creo que Africa está avanzando incluso en términos de cambios de gobierno y evolución democrática, aun con todas las imperfecciones que tienen los procesos políticos cuando recién empiezan. Pero para nosotros cuestiones que inicialmente parecían más lejanas pero que también tenían que ver con recursos, como la cuestión de Libia, terminaron con una desestabilización que afectó a Malí y luego al litoral occidental de Africa, con lo cual volvemos a la problemática del Atlántico Sur. Un Estado fallido, para usar la jerga internacional, siempre es un factor de inestabilidad. Pero hoy, naturalmente, el foco de inestabilidad parece muy concentrado en Medio Oriente. De todos modos quiero referirme a un factor de inestabilidad que a veces no se menciona.
–¿Cuál es ese factor?
–El hecho de que algunos países tengan la capacidad de destruir varias veces al mundo con sus arsenales nucleares es un gran factor de inestabilidad. Porque eso genera otras inestabilidades. No veo justificación para que ningún país tenga armas químicas. La Argentina y Brasil firmaron el acuerdo correspondiente. Pero es un estímulo negativo que haya armamentos nucleares y que no se trabaje de manera firme para eliminar los arsenales nucleares. De eso no se habla. Como si se dijera: “Los arsenales están en manos de países serios y pueden utilizarlos. El problema son los países no serios”. A mí me parece que ese razonamiento es en sí mismo una fuente de inestabilidad de potencialidades gravísimas.
–Hay menos armas nucleares pero tienen mayor poder de daño.
–Sí, porque hubo un esfuerzo de destrucción. No tantas menos, de cualquier manera, porque muchas existen aunque no estén más en estado de alerta. Y además efectivamente existen menos armas nucleares pero sus propietarios continúan trabajando en la “eficacia”, y lo digo entre comillas. Esa “eficacia” supone una manera de proliferar. Es la proliferación del poder destructivo. Y de eso no se habla.
De gira por la Argentina, donde firmó un acuerdo con su colega Agustín Rossi para ampliar el trabajo conjunto, dialogó con Página/12 en la residencia del nuevo embajador brasileño, Everton Vieira Vargas.
–Usted es ministro de Defensa, fue canciller del presidente Itamar Franco y en los dos mandatos de Lula. Brasil tiene una doctrina de defensa. ¿Qué relación hay entre esa doctrina y la de Unasur, expresada en los documentos del Consejo Sudamericano de Defensa? –¿Qué diferencias?
–Qué semejanzas. Qué puntos comunes.
–Unasur es una dimensión importante de nuestra política de defensa, lo que no quiere decir que otros países no puedan tener visiones diferentes. En nuestra región –y cuando hablo de región me refiero a Sudamérica– nosotros creemos que debe regir la cooperación. La cooperación es la mejor forma de disuasión. Por lo tanto todos los trabajos de Unasur sobre creación de confianza, de cooperación industrial, de ejercicios comunes, tienen para nosotros un gran valor. No quiero interpretar a los demás países, pero creo que, si la cooperación vale para Brasil, también es valiosa para otros países. Cuando uno discute temas globales en el mundo, el hecho de que nuestra región sea pacífica es un valor a favor extraordinario. Cuando se habla de la competitividad y se habla de la capacidad de atracción de inversiones, se trata de una ventaja formidable para la paz. Y eso también nos da gran autoridad para hablar de otros problemas en el mundo. El Consejo Sudamericano de Defensa de Unasur es una dimensión importante. Pero más allá de eso creo que tenemos en común una serie de intereses. Quizás el más evidente de todos es la defensa de los recursos naturales. Somos una región muy rica en energía, en capacidad de producción de alimentos, en agua dulce, en biodiversidad... Además somos una región muy diversificada, desde el trópico más ecuatorial hasta Tierra del Fuego. Contamos con océanos de los dos lados. Todo eso nos constituye como una región que debe tener una visión común de defensa.
–¿Una defensa común?
–No es necesaria. Lo necesario es la visión común. Es el trabajo que también queremos desarrollar en el Consejo Sudamericano de Defensa. Por eso estimulamos la creación de una escuela sudamericana de defensa. Tenemos puntos comunes evidentes como los que mencioné antes. También queremos encarar el monitoreo de nuestras áreas especiales. Para Brasil la Amazonía es una zona obvia a cuidar, pero al mismo tiempo hablo del mar territorial o de regiones especiales, que son factores que pueden propiciar una cooperación.
–¿Habla del Atlántico Sur y el litigio de las Malvinas dentro del Atlántico Sur?
–Bueno, tiene que ver con el Atlántico Sur. Nuestra posición sobre Malvinas es muy conocida y no tengo necesidad de repetirla. Defendimos siempre los derechos argentinos y una solución negociada. Pero el Atlántico Sur, más allá del problema muy importante de las Malvinas, presenta otros problemas muy importantes. Hay rutas claves. Claves para la Argentina, por supuesto, pero como ministro de Defensa de Brasil hablo de que una proporción enorme de nuestro comercio exterior va por el Atlántico. Y nuestros proveedores de petróleo, porque aún no logramos el autoabastecimiento y además hay distintos tipos de crudo, son Nigeria, Angola, Argelia... El transporte en todos casos pasa por el Atlántico Sur. Además, como usted sabe, Brasil tiene una relación muy cercana con Africa. Es una relación histórica que cobra más y más importancia, lo que nos lleva a tener una mayor presencia cultural y económica. Otra razón más, entonces, para preocuparnos por el Atlántico Sur. Ahora, queremos garantizar la seguridad del Atlántico Sur justamente con los países del Atlántico Sur. Desde el punto de vista geopolítico es natural la cooperación de los países de la costa occidental de Africa y los países de América del Sur. Todos conforman la zona de paz del Atlántico Sur. En estos días realizaremos en Brasil un seminario muy importante en Salvador, Bahía. La Argentina participará con un conferencista. Por eso queremos mantener el Atlántico Sur como zona de paz, de cooperación, libre de armas de destrucción masiva.
–Ministro, yo mencioné la palabra “defensa” y en su respuesta usted incluyó la palabra “recursos”. ¿De quién debe defender Sudamérica sus recursos? ¿De riesgos potenciales o hay una identificación precisa?
–No, no hay una identificación específica. Al menos en el caso de Brasil no tenemos enemigos. Quizá sea así por fortuna histórica, o por la diplomacia del pasado. No sé... Tenemos relaciones muy buenas con las distintas potencias. Por es suficiente con que alguien mire la historia, por un lado, o por otro lado que mire los estudios sobre la prospectiva de los recursos naturales en el futuro, para pensar que hay eventualidades que pueden ocurrir. Debemos estar preparados para rechazar cualquier intento de alcanzar un blanco, de cualquier parte que venga. Y en eso entra la necesidad de tener capacidad de disuasión. Por eso dije que dentro de la región, dentro de Sudamérica, y quizás esto valga para otros países como los de Africa, hay que considerar que en un mundo global, y aunque no tengamos ningún enemigo declarado o no declarado, debemos tener una política de disuasión.
–¿La disuasión es para que ni siquiera llegue a existir un enemigo?
–Exacto. Es una forma muy inteligente de ver la cuestión. Cuando uno se prepara para defenderse, desestimula ataques de otros países que puedan, en alguna situación, creer que necesitan algo. Del etanol, que Brasil produce, para dar un ejemplo. De agua dulce, que hay en los acuíferos. La disuasión hará que antes de intentarlo alguien lo piense dos veces.
–¿Cuáles son las principales líneas de desarrollo de armamentos que se propone desplegar el gobierno de Dilma Rousseff?
–Tenemos tres áreas consideradas estratégicas. Una es la nuclear, con el plan de desarrollar el submarino de propulsión nuclear. Brasil tiene la costa atlántica más larga del mundo. Creo que más larga aún que la costa argentina. La exploración y explotación del pre-sal, de los yacimientos petroleros a mucha profundidad, valorizan aún más la costa. Una vigilancia eficaz sólo puede hacerla un submarino que puede quedarse mucho tiempo bajo el agua. Otro plan estratégico es el espacial. Incluye la capacidad de lanzamiento y también satélites. Está a cargo de la Fuerza Aérea. El tercer aspecto estratégico, muy actual, es la defensa cibernética. No lo digo yo sólo. Si usted lee análisis y comentarios de gente de las grandes potencias –y no quiero particularizar– verá su tesis. Nosotros no queremos guerra, claro, pero ellos dicen que, si hubiera una guerra, esa guerra del futuro será cibernética. Incluso para evitar una guerra de ese tipo hay que prepararse. Estamos pensando en realizar un gran esfuerzo en el área de la defensa cibernética. Ya antes del 2010 había equipos trabajando en esto, pero después de esa fecha creamos un Centro de Defensa Cibernética con base en el ejército pero que sirve también a las otras fuerzas. Ya actuó en situaciones puntuales, no comparables al ataque de una potencia extranjera.
–¿Actuó en tareas de prevención?
–Sí, por ejemplo durante la cumbre de Río + 20, en la Copa de confederaciones, en la visita del papa Francisco... Detuvo varios ataques cibernéticos. Obviamente son ataques de hackers, algo incomparable con lo que puede ocurrir en una situación de conflicto a gran escala.
–¿Esos ataques son comparables con la intercepción de comunicaciones y mensajes de la presidenta y sus consejeros?
–Usted puede hacer la comparación que desee.
–¿La intercepción fue un ataque?
–No lo caracterizaría de ese modo, lo que no quiere decir que no haya sido una intrusión para recolectar datos. Es como si usted me preguntara si el espionaje es lo mismo que la guerra. En esos casos estamos en cierto modo en el límite. Un límite que no hay que pasar. Pero cuando se habla de defensa cibernética uno piensa más bien en un ataque del tipo del que puede realmente afectar todo un sistema. El sistema eléctrico, el sistema de control de los aeropuertos... Qué sé yo... Un ataque así puede generar el efecto de un arma de destrucción masiva.
–Como un sabotaje de amplio alcance.
–Puede ser. Pero eso no disminuye la importancia del intento de recolectar información, un tema que tiene varios aspectos. Involucra la invasión de privacidad cuando se trata de ciudadanos. O lo que tiene que ver con recursos naturales y con la tecnología para obtenerlos. Todo eso es preocupante. No tengo el detalle de las explicaciones que recibió mi colega el ministro de Relaciones Exteriores, así que no puedo comentarlo en detalle.
–Al comparar su gestión con Lula y la gestión de los dos cancilleres de Dilma, ¿hay una intensidad diferente en la relación de Brasil con el resto de Sudamérica y con la Argentina en particular?
–Dejo ese tipo de cuestiones para los analistas. Yo tengo mi trabajo de ministro. Pero le digo que las prioridades siguen siendo las mismas. No tengo ninguna razón para creer que la intensidad sea distinta. Es la misma. Hay estilos que dependen de las personas, pero los estilos no marcan diferencias de fondo.
–Si uno deja de lado, como forma de analizar las cosas, el sentimiento de hermandad, la solidaridad o los actos generosos, ¿en qué le conviene al interés nacional brasileño una alianza sólida con la Argentina y con el resto de los países de América del Sur?
–Es muy difícil separar la conveniencia de los sentimientos fraternos y de la solidaridad. Incluso es difícil separarla de la generosidad. Cuando era canciller dije muchas veces que debíamos ser generosos porque así defenderíamos también nuestros intereses a largo plazo. Tenemos interés en mantener buenas relaciones con nuestros vecinos. Y con la Argentina, país con el cual las relaciones son más intensas, con más razón. Hubo una pequeña caída en el 2012, pero entre 2000 y 2011 las exportaciones brasileñas hacia la Argentina pasaron de dos mil a más de veinte mil millones de dólares. Las importaciones de la Argentina no crecieron tanto pero también aumentaron mucho. Pensemos que en el intercambio es importante la presencia de bienes manufacturados. También registramos un crecimiento del comercio con otros países de la región. ¿Eso no tiene que ver con el interés nacional? Claro. Pero cuando se aproximaron Raúl Alfonsín y José Sarney el interés económico existía. Sin embargo, al mismo tiempo era un instrumento para la consolidación de la paz, la eliminación de las rivalidades, que quizá no eran tan reales sino imaginarias, aunque el imaginario en la política tiene su importancia...
–Y estaban las carreras atómicas paralelas.
–A mí me da mucho orgullo que antes de ocupar la Cancillería pude ser el negociador principal para la contabilidad y el control nuclear entre la Argentina y Brasil.
–¿La Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares? –La negociación y el acuerdo bilateral es lo que posibilitó la Abacc.
–Ministro, uno de los desafíos que enfrentan Brasil y la Argentina, cada uno a su modo, es el peligro de reprimarización en la relación con terceros países. China, por ejemplo. Si la relación comercial se basa en exportar mineral de hierro o soja, y si esa exportación genera divisas imprescindibles para Brasil y la Argentina, ¿cómo se logra la combinación justa de equilibrio y contradicción? –También exportamos aviones a China, ¿eh? Y los aviones son de alta tecnología. Sin hablar de China en particular, en general con el mundo qué exportamos y qué importamos es algo que debe preocuparnos. Queremos una inserción con mucho valor agregado. Yo no disminuiría tanto el valor de las exportaciones agrícolas. Hoy dentro de la agricultura hay mucha tecnología. Eso da valor agregado aunque sea menos obvio. Brasil acaba de superar por primera vez a los Estados Unidos en soja. Sólo fue posible no por subvenciones al productor, como hacen los Estados Unidos, sin por grandes inversiones en tecnología. La soja dejó de ser posible sólo en climas templados. Dicho eso, creo que nuestra cooperación sería muy importante. ¿Por qué, en lugar de discutir cómo compite una heladera hecha en Brasil con otra hecha en la Argentina, no hacemos una heladera juntos? Pero vuelvo a lo mío, como ministro. Podemos hacer muchas cosas juntos en Defensa. Nosotros tenemos un concepto original de avión de transporte. Pero muchas partes importantes serán fabricadas en la Argentina.
El KC390, que puede reemplazar a los Hércules, es un ejemplo. Lo podemos vender. No quiero entrar en terrenos sociales donde me siento menos firme, pero pienso que no sólo es cuestión de vender bienes alimenticios o mineros. También se trata de saber utilizar los recursos que se obtienen de esas exportaciones para invertir en planes de alta tecnología. Hay toda una complejidad por indagar. De todos modos, no creo que nuestra economía vaya a reprimarizarse, pero admito que es una preocupación a considerar. Mientras tanto, tenemos mucho que hacer juntos. El ejemplo es el reactor nuclear multipropósito. A lo mejor algún día podemos venderlo, también. Ustedes ya vendieron algo a Australia, ¿no? Los aviones de Brasil, quizá con algún aporte importante de la Argentina pueden también ser vendidos. Seguimos aprendiendo de los avances que ustedes alcanzaron en radares. Ahí veo otro campo de cooperación. Trabajemos en todo eso. La defensa tiene un alto poder de inducción en inversiones de valor tecnológico. Y ni hablar de otras áreas que la Argentina levantó con razón en Unasur, como los medicamentos.
–¿Qué relación tiene la producción de medicamentos con la defensa?
–Los medicamentos son necesarios para los soldados. Se trata de corporaciones donde vive mucha gente junta y las enfermedades pueden difundirse.
–¿Cuál es el mayor factor de inestabilidad concreta que ve hoy en el mundo? ¿Siria, Medio Oriente..?
–Sería difícil mirar a Siria, y a Siria dentro de Medio Oriente, y no preocuparse. Tampoco diría que la cuestión de los recursos está ausente del conflicto, aunque hay otras razones también: lenguas, culturas... Pero también los recursos tienen gran importancia. Sería ingenuo suponer lo contrario. La intervención en Irak se debió a las armas químicas que –como quedó demostrado después– no existían. Saddam Hussein era un dictador, pero no era el único dictador en el mundo. ¿Por qué fue elegido Saddam Hussein? Porque además de ser un dictador tenía petróleo. En Brasil también nos causa preocupación la inestabilidad en algunos países africanos. Creo que Africa está avanzando incluso en términos de cambios de gobierno y evolución democrática, aun con todas las imperfecciones que tienen los procesos políticos cuando recién empiezan. Pero para nosotros cuestiones que inicialmente parecían más lejanas pero que también tenían que ver con recursos, como la cuestión de Libia, terminaron con una desestabilización que afectó a Malí y luego al litoral occidental de Africa, con lo cual volvemos a la problemática del Atlántico Sur. Un Estado fallido, para usar la jerga internacional, siempre es un factor de inestabilidad. Pero hoy, naturalmente, el foco de inestabilidad parece muy concentrado en Medio Oriente. De todos modos quiero referirme a un factor de inestabilidad que a veces no se menciona.
–¿Cuál es ese factor?
–El hecho de que algunos países tengan la capacidad de destruir varias veces al mundo con sus arsenales nucleares es un gran factor de inestabilidad. Porque eso genera otras inestabilidades. No veo justificación para que ningún país tenga armas químicas. La Argentina y Brasil firmaron el acuerdo correspondiente. Pero es un estímulo negativo que haya armamentos nucleares y que no se trabaje de manera firme para eliminar los arsenales nucleares. De eso no se habla. Como si se dijera: “Los arsenales están en manos de países serios y pueden utilizarlos. El problema son los países no serios”. A mí me parece que ese razonamiento es en sí mismo una fuente de inestabilidad de potencialidades gravísimas.
–Hay menos armas nucleares pero tienen mayor poder de daño.
–Sí, porque hubo un esfuerzo de destrucción. No tantas menos, de cualquier manera, porque muchas existen aunque no estén más en estado de alerta. Y además efectivamente existen menos armas nucleares pero sus propietarios continúan trabajando en la “eficacia”, y lo digo entre comillas. Esa “eficacia” supone una manera de proliferar. Es la proliferación del poder destructivo. Y de eso no se habla.
Fuente: Página/12
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viernes, 13 de septiembre de 2013
Ciberdefensa Argentino-Brasilera
El ministro de Defensa Agustín Rossi y su par brasileño Celso Amorim suscribieron una declaración de trabajo conjunto y coincidieron en destacar a la "complementación en ciberdefensa" como uno de los puntos principales de la agenda bilateral en la materia.
Durante el acto realizado en el Edificio Libertador y donde Amorim recibió la condecoración Mariano Moreno, los ministros se refirieron a los episodios de ciberespionaje "que tuvieron epicentro en Brasil y que repercutieron en toda la región".
"Hemos establecido que antes de fin de año, haremos una reunión en Brasilia para intensificar nuestra complementación en materia de ciberdefensa. Este sistema de espionaje que ha existido merece, además de los esfuerzos individuales que hacen cada uno de nuestros países, una complementación que permita disminuir las situaciones de vulnerabilidad", sostuvo Rossi.
Por su parte, el ex canciller de la gestión Lula Da Silva, sostuvo que los primeros pasos son los de "conocer lo que uno y el otro hacen".
"Ahora hay una invitación para que una misión argentina vaya a Brasil y eso va a generar el desarrollo de proyectos conjuntos" dijo Amorím, para destacar que ambos países tienen potencialmente "una gran capacidad de producción de software" para esa materia.
Por otra parte, los ministros destacaron otras áreas de cooperación, entre ellas las que incluyen desarrollos industriales de Defensa.
"Vamos a seguir desarrollando los proyectos industriales que tenemos en conjunto, el avión de entrenamiento UNASUR 1 y el avión de carga que se está desarrollando en Brasil", explicó Rossi, quien adelantó que se analizará la capacidad de los astilleros argentinos para "reparar o intervenir sobre embarcaciones brasileñas". Asimismo, sostuvo que Argentina "ya manifestó su interés en el vehículo blindado `Guaraní`" y que se intensificará "el intercambio entre oficiales" de las Fuerzas Armadas de ambos países. Por último, Rossi agradeció "el acompañamiento de Brasil en cada uno de los foros" por la `Cuestión Malvinas` y dijo que ambas naciones tienen una "mirada convergente" sobre la central importancia de la cuestión ambiental para el futuro regional.
"Vamos a seguir desarrollando los proyectos industriales que tenemos en conjunto, el avión de entrenamiento UNASUR 1 y el avión de carga que se está desarrollando en Brasil", explicó Rossi, quien adelantó que se analizará la capacidad de los astilleros argentinos para "reparar o intervenir sobre embarcaciones brasileñas". Asimismo, sostuvo que Argentina "ya manifestó su interés en el vehículo blindado `Guaraní`" y que se intensificará "el intercambio entre oficiales" de las Fuerzas Armadas de ambos países. Por último, Rossi agradeció "el acompañamiento de Brasil en cada uno de los foros" por la `Cuestión Malvinas` y dijo que ambas naciones tienen una "mirada convergente" sobre la central importancia de la cuestión ambiental para el futuro regional.
Fuente: Télam
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jueves, 4 de julio de 2013
FAB-001
El avión que trasporta al Presidente Evo Morales de regreso de su visita a la capital rusa, es de origen francés, un Dassault Falcon 900 EX, adquirido en 2010, según informa la página oficial de la Fuerza Aérea Boliviana. Cabe destacar que sus pilotos fueron entrenados en el país de origen. Sin embargo Francia, Portugal, España e Italia, pisoteando la letra el derecho internacional y todos los protocolos aéreos, impidieron el uso del espacio aéreo al avión presidencial del Estado Plurinacional de Bolivia alegando "problemas técnicos".
Detrás de esta medida se esconde la cacería, por parte del gobierno de los EEUU, del ciudadano y ex-agente de la CIA Edward Joseph Sonowden, quién reveló datos del programa de vigilancia PRISM.
Dicho programa tiene como objetivo implementar una gran maquinaria cibernética para destruir la privacidad y las libertades individuales en internet y las libertades básicas de los ciudadanos tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.
Detrás de esta medida se esconde la cacería, por parte del gobierno de los EEUU, del ciudadano y ex-agente de la CIA Edward Joseph Sonowden, quién reveló datos del programa de vigilancia PRISM.
Por otro lado la medida trasluce el sometimiento total de las decadentes potencias europeas hacia los deseos y directivas de los EEUU, dejando en claro que en Francia, Portugal, España e Italia lo grave no solo es la crisis económica sino también el vaciamiento sistémico de las decisiones soberanas de dichos países.
Fuentes: Industriamilitarargentina.blogspot.com.ar; Visión 7; The Guardian; Der Spiegel.
Fuentes: Industriamilitarargentina.blogspot.com.ar; Visión 7; The Guardian; Der Spiegel.
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lunes, 1 de julio de 2013
Ecuador interesado en el desarrollo argentino de radares
El ministro de Defensa, Agustín Rossi, encabezó en Bariloche la visita de una comitiva del gobierno ecuatoriano que recorrió instalaciones de la empresa Invap y el Centro Atómico, y demostró su interés por el desarrollo tecnológico argentino en radares primarios.
La delegación de Ecuador estuvo integrada por la ministra de Defensa María Fernanda Espinoza y la titular de la cartera de Transporte, María de los Ángeles Duartequienes visitaron por la mañana el Centro Atómico Bariloche y el Instituto Balseiro, y por la tarde la empresa Invap.
En estas instalaciones se diseñan y fabrican los radares secundarios que controlan la aviación aerocomercial, y los primarios, para el control de defensa y seguridad de vuelos, que desde 2004 forman parte del Plan de Radarización Nacional que puso en marcha el ex presidente Néstor Kirchner.
Rossi destacó las coincidencias que hay con Ecuador en el ámbito de la Defensa, especialmente las desarrolladas en el seno de la Unasur.
Fuente: Telam
jueves, 20 de junio de 2013
ONU: Reclamo Argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur
Fuente: Visión Siete
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domingo, 7 de octubre de 2012
viernes, 10 de agosto de 2012
Centenario de la Aviación Militar Argentina
El 10 de agosto de 1912, el entonces Presidente de la Nación Roque Sáenz Peña, creó la Escuela de Aviación Militar, en la localidad bonaerense de El Palomar.
La Fuerza Aérea cumple hoy 100 años de historia, aunque los inicios de la aeronáutica militar en la Argentina datan desde el siglo XIX y hubo personalidades que luego de la Revolución de Mayo se especializaron en la actividad. Oficialmente, el Día de la Fuerza Aérea Argentina se festeja el 10 de agosto, porque ese día de 1912 a través de un decreto del entonces presidente Roque Sáenz Peña, se creó la Escuela de Aviación Militar en la localidad bonaerense de El Palomar.
Actos conmemorativos del Centenario de la Aviación Militar:
En la Escuela de Aviación Militar en Córdoba, cuna de la Fuerza Aérea Argentina, podemos disfrutar el desfile aéreo con la participación de aviones Hércules C-130, Fokker F-27 y F-28, Saab 340, DHC-6 Twin Otter, Mirage M-III y M-V, Douglas A4-AR, IA-63 Pampa, IA-58 Pucará, EMB-312 Tucano y PA 28-D Dakota, junto a los helicópteros Bell 212 y MI 171 E de reciente adquisición.
Además de la fraternal visita de aeronaves de los hermanos países de Bolivia (K-8), Brasil (EMB-Tucano), Chile (Extra 300), Paraguay (EMB-Tucano) y Uruguay (Pucarás), entre los que se destaca la actuación de las escuadrillas acrobáticas de la Fuerza Aérea de Brasil "Fumaça" y de la Fuerza Aérea de Chile "Halcones".
A tono con los eventos que se han ido sucediendo a lo largo de este año del Centenario de la Aviación Militar, se desarrollarán durante el sábado 11 y el domingo 12, sendas Jornadas de Puertas Abiertas en la Escuela de Aviación Militar, para deleite de los apasionados de la aviación.
Fuente: Argentina.ar
domingo, 5 de agosto de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
Botadura del Buque Tanker "Eva Perón" - Industria Argentina
Botan en Astilleros Río Santiago el Buque “Eva Perón”
destinado a cumplir servicios en la empresa venezolana PDVSA.
En 2004 el presidente Néstor Kirchner y su par de Venezuela,
Hugo Chávez, firmaron un acta compromiso y en 2005 el contrato que estableció
la construcción de dos buques, del tipo Products Tankers, de 47 mil toneladas
cada uno con la opción de construir dos buques más, reactivando de esta manera al astillero
desactivado durante la década de los ´90. El Buque “Eva Peron” bautizado así
por el mismo Hugo Chávez , es el primero de una serie para la empresa estatal
Petróleos de Venezuela (PDVSA), destinado para transporte de derivados de
petróleo. El "Eva Perón" se convirtió en el buque de doble casco más
grande construido y botado en Argentina
en los últimos 30 años.
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domingo, 8 de julio de 2012
Paraguay y los Medios Masivos de Información como Armas de Manipulación Masiva
Manipulación informativa en Paraguay: Los
golpistas de Paraguay acusan a Chávez de conspirar.
El video describe el paso a paso de una
operación mediática en Paraguay y la manipulación informativa para
acusar a Chávez de un golpe
Paso 1: Vincular a Lugo con
Chávez(María Liz García, nueva Ministra de Defensa del Paraguay)
Paso 2: La OEA hace su aporte(José
Miguel Insulza, Secretario General de la OEA)
Paso 3: Una "ONG" legitima el
rumor
Paso 4: El golpista acusa a sus
víctimas(Jorge Oviedo Matto, Presidente del Senado).
Paso 5: Los medios magnifican el
rumor(Univisión-EEUU, Venevisión-Venezuela, CNN en Español)
Por último: Hugo Chávez desnuda la operación mediática de los
golpistas
Fuente: Bajada de Línea (N°97)
Fuente: Bajada de Línea (N°97)
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domingo, 1 de julio de 2012
Diputado que promovió destitución de Lugo impulsa instalación de base militar estadounidense en Paraguay
El diputado José López Chávez confirmó que dialogó con jefes militares de Estados Unidos sobre la posibilidad de instalar bases en el Chaco paraguayo. Aclaró que aún no hay nada definido y que el tema sería puesto a consideración del Pentágono.
En conversación con la emisora 780 AM, el legislador oviedista, presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara Baja, justificó su deseo al señalar que Bolivia constituye una amenaza para el Paraguay debido a su "carrera armamentista"(*).
Indicó además que el país necesita contar con presencia en una zona despoblada para mejorar la propia seguridad nacional. Comentó que el eventual acuerdo bilateral incluiría además ayuda humanitaria de un contingente estadounidense a la población local. En 15 días o un mes se podría tener novedades sobre el diálogo entre las partes, estimó.
La propuesta de instalar una base militar en el Chaco salió a la luz el viernes pasado, luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de Diputados y un grupo de generales de EE.UU., que llegó al país para dialogar sobre eventuales acuerdos de cooperación, informó el diario ABC.
Fuente: Andes
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jueves, 14 de junio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
CFK lleva reclamo por Malvinas ante la ONU
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, ratificará en Nueva York el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
Contará con el apoyo de países como: Chile, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba.
Fuente: teleSUR
Contará con el apoyo de países como: Chile, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba.
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lunes, 4 de junio de 2012
La UNASUR a punto de construir su propio avión militar
El bloque regional ya comenzó el proceso de fabricación de su primera aeronave de entrenamiento.
Representantes de nueve países del bloque definen en Córdoba "el anteproyecto de requerimientos operativos" del primer avión suramericano de entrenamiento, informó un comunicado del Ministerio de Defensa de la República Argentina. Funcionarios de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela participan de la "primera reunión presencial del Grupo de Trabajo de expertos" que concluirá mañana en la ciudad cordobesa de Ascochinga.
El secretario de Planeamiento del Ministerio de Defensa, Mauro Vega, se reunió esta semana con los representantes de los otros países de la Unasur. El Grupo de Trabajo debe "evaluar el diseño, desarrollo y producción del primer avión de entrenamiento primario-básico suramericano `Unasur I´", precisó la cartera.
El Consejo de Defensa Suramericano (CDS-Unasur) acordó en la reunión a nivel de ministros en noviembre último en Lima incluir en el Plan de Acción 2012 iniciativas orientadas a desarrollar la industria y la tecnología para la defensa regional.
En este marco, el Grupo de Trabajo reunido en Córdoba (Argentina), definirá "el anteproyecto de requerimientos operativos del avión suramericano, para ser remitido al Consejo de Defensa, conforme lo indicado por este organismo", informó el comunicado ministerial.
En Córdoba está radicada la Fábrica Argentina de Aviones "Brigadier San Martín", la ex Fábrica Militar de Aviones consesionada en los años ´90 a la estadounidense Lockheed y recuperada para el Estado nacional en el 2009.
De esta manera la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) podría así disponer de su propio avión militar. El bloque ya inició el proceso de diseño y fabricación de la primera aeronave de entrenamiento básico.
De esta manera la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) podría así disponer de su propio avión militar. El bloque ya inició el proceso de diseño y fabricación de la primera aeronave de entrenamiento básico.
La analista política Laila Tajeldine explica que la UNASUR, formada por 12 Estados de Sudamérica, ocupa un lugar de gran peso en la esfera internacional, destacando el papel de países como Brasil o Venezuela, que tienen una de las mayores reservas petroleras en el mundo. La analista no duda de la necesidad de reforzar las capacidades bélicas del bloque regional para resistir a los intentos de “masacrar, invadir y violar la soberanía del territorio ajeno” que hacen ciertos países. Un buen paso para lograr tal objetivo -afirma- será la construcción de este avión militar.
Fuentes: Telam y RT
sábado, 26 de mayo de 2012
Ilhas Malvinas: Ponte aérea montada por URSS
Ponte aérea montada por URSS e
Cuba, com auxílio de Khadafi, teve dois voos diários
As nuvens prenunciavam chuva
forte em Brasília na noite da sexta-feira 9 de abril de 1982. O chanceler
Ramiro Saraiva Guerreiro assistia ao "Jornal Nacional", quando
recebeu um telefonema do brigadeiro Saulo de Mattos Macedo, chefe do Comando Aéreo
Regional: um avião cubano invadira o espaço aéreo brasileiro.
No mundo da Guerra Fria, Brasil e
Cuba não mantinham relações diplomáticas. Por esse motivo, pela manhã, o
Itamaraty negara permissão a um voo da Cubana de Aviación rumo a Buenos Aires.
Às 20h40m, o chanceler telefonou para o presidente da República, general João
Figueiredo. Minutos depois, dois caças decolaram da base de Anápolis — com
alguma dificuldade porque a iluminação da pista fora afetada por raios — em
direção ao ponto indicado pelos radares, 300 quilômetros a oeste de Brasília.
Seguiu-se um tenso balé noturno a
oito mil metros de altitude. Durou tensos 82 minutos. Só acabou quando os
pilotos brasileiros anunciaram a decisão de atirar.
O jato russo Ilyushin II 62-M,
matrícula CUT-1225, aterrissou em Brasília às 22h12m. Impressionou agentes da
Aeronáutica por um detalhe: tinha capacidade para decolar com 165 toneladas de
peso e 180 passageiros, mas na cabine estavam apenas três pessoas — o diplomata
cubano Emilio Aragonés Navarro, mulher e neto. Só puderam seguir viagem depois
de seis horas de negociações entre os governos do Brasil e da Argentina. Nada
se sabe sobre a carga.
Navarro chegou a Buenos Aires por
volta das 7h de sábado, 10 de abril, com uma mensagem do líder cubano Fidel
Castro para o presidente argentino, general Leopoldo Galtieri: oferta de armas
e tecnologia de informações, sob patrocínio da União Soviética, para o conflito
com o Reino Unido.
Começava uma operação de
suprimento clandestino de armas para a Argentina, montada pela URSS, negociada
por Cuba, e com participação do Brasil, Peru, Líbia e Angola.
Foi um episódio singular na
lógica da Guerra Fria. Os russos mobilizaram Fidel para socorrer uma ditadura
militar ferozmente anticomunista, que confrontava o principal aliado dos
Estados Unidos na Organização do Tratado do Atlântico Norte (Otan) — o sistema
de defesa criado para conter uma eventual invasão soviética na Europa.
Uma semana antes, na madrugada de
2 de abril, os militares argentinos haviam desafiado o Reino Unido invadindo o
arquipélago Malvinas, a 500 quilômetros da costa. Pressupondo o apoio dos EUA,
Galtieri contara ao embaixador norte-americano, Harry Schlaudemann, sua
pretensão de ficar no poder por mais cinco anos, no mínimo. Só não calculara a
reação determinada da primeira-ministra Margareth Tatcher — "o homem forte
do Reino Unido" aos olhos do presidente Ronald Reagan.
Tatcher recebera em Londres o
secretário de Estado dos EUA, Alexander Haig, na noite anterior à interceptação
do avião cubano em Brasília. "A menos que impeçamos os argentinos de ter
êxito, todos somos vulneráveis", ela comentou, conforme registros
oficiais. Haig confortou-a: "Estou seguro de que a senhora sabe que não
somos imparciais".
Ela despachara uma frota para as
Malvinas, a 13 mil quilômetros de distância. Na conversa, agradeceu o suporte
norte-americano, a partir da base da Ilha de Ascensão. Instaladas a 2,7 mil
quilômetros da costa brasileira, na altura de Pernambuco, as antenas ali
plantadas são os "ouvidos eletrônicos" de Washington no Atlântico
Sul.
Antes de se despedir de Haig,
Tatcher o conduziu a uma sala da residência oficial. E
"deliberadamente" mostrou-lhe retratos de heróis britânicos das
guerras napoleônicas, o almirante Horatio Nelson e o general Duque de Wellington
— descreveu Haig, impressionado, em telegrama enviado à Casa Branca durante o
voo de Londres para Buenos Aires.
Haig fez uma escala em Recife
para reabastecer seu avião. Encontrou-se com o então governador de Pernambuco,
Marco Maciel, a quem contou que aconselharia aos argentinos negociar, pois
seriam vencidos por Tatcher com a ajuda dos EUA.
No dia seguinte reuniu-se com
Galtieri. Ouviu do general, que já conversara com o emissário de Fidel, menção
às "ofertas de ajuda militar de países não-ocidentais".
A União Soviética redicionara
parte dos seus satélites Cosmos para vigilância no Atlântico Sul, onde também
mantinha 25 barcos "pesqueiros". A CIA considerava
"inusual" esse nível de cobertura soviética na região, mas arriscou
um palpite em telegrama a Haig na manhã daquele 9 de abril: "A atividade
militar soviética provavelmente ficará restrita aos dados de localização (da
frota britânica)".
A Argentina enfrentava um
bloqueio financeiro, comercial e militar europeu. Não tinha dinheiro, apenas
US$ 400 milhões em reservas. Também não tinha as armas necessárias. Pagara à
França por 14 caças
Boeing 707 da Aerolíneas Argentinas e recebera apenas cinco, com cinco modernos
mísseis Exocet. Sem informação de satélites, não poderia localizar navios
inimigos — submarinos, nem pensar.
Os britânicos, ao contrário, já
recebiam do Pentágono os códigos militares argentinos, imagens diárias e
detalhadas das bases e do movimento em Port Stanley (agora Puerto Argentino,
capital das Malvinas). Mandaram dois submarinos nucleares para a região,
inspirando medo no chefe da Armada, almirante Jorge Anaya, o mais radical da
Junta Militar. Desde 1978, Anaya carregava um manuscrito com seu próprio plano
para invasão das Malvinas. Na hora da batalha, recolheu a frota aos portos do
sul. E não a deixou navegar até o fim da guerra.
Quando Haig voltou a Londres, um
Boeing 707 da Aerolíneas Argentinas aterrissou no Rio. Vinha de Tel Aviv,
Israel, com destino à base de El Palomar, na periferia de Buenos Aires. Foi
conduzido para reabastecimento ao lado de aeronaves civis no aeroporto do
Galeão, apesar do porão estar lotado com uma carga de bombas e minas
terrestres.
"Gradualmente" —
registrou o Conselho de Segurança Nacional em memorando ao presidente
Figueiredo—-, a Argentina estreitava "seus contatos com o Brasil, em graus
diversos de formalidade". E requeria "cooperação em termos mais
concretos".
Brasília começou a receber lista
de pedidos: créditos e facilidades para operações triangulares de comércio com
a Europa; aviões para entrega imediata; bombas incendiárias e munição para
fuzis; sistemas de radar e querosene de aviação, entre outras coisas.
O Itamaraty recomendava
"tratamento favorável" a quase tudo, enquanto a tensão aumentava no
ritmo da marcha da frota britânica pelo Atlântico Sul.
Fuente: OGlobo.com
Fuente: OGlobo.com
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lunes, 7 de mayo de 2012
Entrevista al Coronel (R) Horacio Ballester
Adhirió al peronismo, enfrentó a las dictaduras y fue echado del ejército a comienzos de los setenta. Sus testimonios denunciando el genocidio fueron claves en distintas causas, entre ellas la del Plan Sistemático de robo de bebés.
Por:
Por:
Por fin un gobierno se ubica en el buen camino para la recuperación de las islas –afirma–, después de tantos años de errores, barbaridades y políticas equivocadas.” Y agrega: “La historia demuestra, y lo ha demostrado siempre, que los ingleses nunca se fueron por propia voluntad de ningún lugar donde ubicaron colonias. En algunos casos les resultaba muy caro quedarse, y en otros no podían controlar las rebeliones locales. Puedo mencionar ejemplos como Irlanda, India, Kenya o Sudáfrica. Por eso es tan importante el trabajo diplomático, y fue un desastre en todo sentido la ocupación armada. En principio, hay que aclarar que Estados Unidos siempre estuvo en contra de nuestro país. Cuando se instaló la primera colonia argentina en 1831 al mando del gobernador Luis Vernet, que puso orden con los pescadores que hacían caza depredatoria de focas y lobos marinos, los norteamericanos mandaron la fragata Lexington y destruyó a los colonos. Pero el puñado de argentinos se reinstaló, hasta 1833, que es cuando arranca la ‘epidemia de rendición’, y el teniente coronel de Marina Pinedo entrega definitivamente el control del archipiélago, ya con Gran Bretaña en el lugar.
Después de eso, la rebelión del gaucho Rivero volvió bastante locos a los ingleses, hasta que lo tomaron prisionero y lo llevaron a Europa. Fíjese un detalle: la propia justicia inglesa no lo condenó, porque sostuvo que los delitos no habían sido cometidos en territorio de soberanía británica.”
Ballester conoce profundamente el tema Malvinas, y fue uno de los primeros que, desde el paño militar, denunció la manera en que la dictadura manejó el conflicto. “Le cuento algo de lo que me enteré por esas casualidades de la vida: el doctor Marcelo Vernet, abogado y tataranieto de Luis, es sobrino segundo mío, su madre era mi prima hermana. El Vernet actual se presentó en Naciones Unidas llevado por cancillería, y demostró que en aquella época vivía una población estable de aproximadamente 200 personas en Malvinas, expulsada por los ingleses. Su tatarabuelo era francés protestante, y por la persecución religiosa escapó a Alemania en el siglo XVII. En Hamburgo instaló una curtiembre, y en un viaje hacia aquí, para buscar cueros, decidió quedarse. De esa época existe un dato que increíblemente no tuvo difusión.”
Después de eso, la rebelión del gaucho Rivero volvió bastante locos a los ingleses, hasta que lo tomaron prisionero y lo llevaron a Europa. Fíjese un detalle: la propia justicia inglesa no lo condenó, porque sostuvo que los delitos no habían sido cometidos en territorio de soberanía británica.”Ballester conoce profundamente el tema Malvinas, y fue uno de los primeros que, desde el paño militar, denunció la manera en que la dictadura manejó el conflicto. “Le cuento algo de lo que me enteré por esas casualidades de la vida: el doctor Marcelo Vernet, abogado y tataranieto de Luis, es sobrino segundo mío, su madre era mi prima hermana. El Vernet actual se presentó en Naciones Unidas llevado por cancillería, y demostró que en aquella época vivía una población estable de aproximadamente 200 personas en Malvinas, expulsada por los ingleses. Su tatarabuelo era francés protestante, y por la persecución religiosa escapó a Alemania en el siglo XVII. En Hamburgo instaló una curtiembre, y en un viaje hacia aquí, para buscar cueros, decidió quedarse. De esa época existe un dato que increíblemente no tuvo difusión.”
–Luis Vernet se presentó en aquellos años ante el cónsul inglés en Buenos Aires, y le mostró una copia del decreto de Martín Rodríguez que marcaba su designación como autoridad en las islas. El cónsul no sólo no tuvo objeciones, sino que además reconoció que esa designación corría también para los súbditos ingleses.
–¿Cómo siguieron las relaciones entre las islas y el continente?
–En los siglos XVIII, XIX y mediados del XX, se puede decir que fueron bastante cordiales. Los malvinenses viajaban a la Patagonia, e incluso las primeras ovejas criadas en el archipiélago provenían de allí. Pensemos que hasta mediados del siglo XX, la vida de los isleños era muy rudimentaria, no tenían ciudadanía inglesa –se la dieron después de la guerra–, la libra esterlina no circulaba –manejaban una libra malvinense–, y los artículos de primera necesidad eran traídos cada dos meses con un barquito llamado Darwin, desde Montevideo. Pero cuando termina la Segunda Guerra Mundial y empiezan las rebeliones de los imperios, la cosa cambia.
–El momento en que interviene Naciones Unidas.
–Sí, con el Comité de Descolonización. Naciones Unidas establece que no pueden ser consideradas naciones independientes las que surjan producto del cercenamiento de un país, o como resultado del desplazamiento por la fuerza de una población por ataque de otro origen. Los casos típicos de Malvinas y Gibraltar. En los años setenta Inglaterra hizo un guiño a la Argentina, y le dijo algo así como: “Convenzan a esos indios blancos que tenemos allá (en referencia a los pobladores) para que acepten su soberanía, y nosotros la cedemos.” Pero en lugar de eso, los argentinos salieron como tarados a darles a los isleños todo tipo de beneficios: una sucursal de LADE, servicio de Aerolíneas, una pista de aterrizaje, becas en escuelas. En parte, estos fueron pretextos que usó la dictadura para justificar la invasión.
Además, el gobierno militar tenía la promesa de Estados Unidos de que ayudaría, como forma de pago por el trabajo sucio de nuestros oficiales en inteligencia en Centroamérica, organizando la contra nicaragüense y la represión en Honduras. Pero ojo, los yanquis no estaban de acuerdo con la ocupación por la fuerza, sino que supuestamente prometían apoyo en los reclamos. La prueba está en que (los norteamericanos) se inclinaron por la NATO, y violaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ordenaba a una nación americana defender a otra si se producía un conflicto con un país de otro continente.
Además, el gobierno militar tenía la promesa de Estados Unidos de que ayudaría, como forma de pago por el trabajo sucio de nuestros oficiales en inteligencia en Centroamérica, organizando la contra nicaragüense y la represión en Honduras. Pero ojo, los yanquis no estaban de acuerdo con la ocupación por la fuerza, sino que supuestamente prometían apoyo en los reclamos. La prueba está en que (los norteamericanos) se inclinaron por la NATO, y violaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ordenaba a una nación americana defender a otra si se producía un conflicto con un país de otro continente.
–¿La jugada de Leopoldo Galtieri se basó en eso?
–Empecemos por el momento y las condiciones de la invasión.
1) Primer error tremendo: la época del desembarco. No había radares, al enemigo se lo podía ver nada más que con los ojos. Invaden cuando el sol sale tarde y se pone temprano, y durante una época en que el resto del día es terrible, frío, nublado, lluvioso, y con barro permanente. En invierno todo el tiempo uno está pisando barro, y conozco del tema porque estuve varios meses en Río Gallegos. De noche todo se congela, y a la mañana eso se derrite, pero como hay poca luz solar, el tiempo no alcanza a secar el suelo, y la oscuridad provoca que la superficie se congele de nuevo.
2) Mandaron tropas sin instrucción, sin equipo, y no cumplieron con el reglamento acerca del teatro de operaciones.
3) Nombraron al general Luciano Menéndez como gobernador militar, un invento de Galtieri, y el resto de los comandantes designados ni siquiera pisaron las islas.
4) Tampoco hicieron previamente un censo de la población. Los ingleses lo volvieron loco a Romell en el norte de África, infiltrándole comandos en su retaguardia. Acá, eso fue facilísimo: los kelpers se disfrazaban de peones de estancia, observaban a las tropas argentinas, y pasaban datos permanentemente.
5) A eso súmele los satélites norteamericanos y los radares chilenos, que bajo las órdenes de Augusto Pinochet le avisaban a Gran Bretaña cada salida de aviones argentinos desde Río Gallegos y Río Grande.
6) Sigo: más de la mitad de los proyectiles no explotaron. Los de mayor valor, comprados en el extranjero, eran de mala calidad. Hubo barcos ingleses cruzados de lado a lado por torpedos, con agujeros de entrada y de salida, pero que no provocaron explosión.
7) Para colmo, mandaron a sus “grandes héroes”, como Alfredo Astiz, que lo único que hizo fue rendirse. Porque una cosa es torturar a una persona atada al elástico de una cama de hierro, y otra pelear contra un enemigo que también tiene armas.
–Se dice recurrentemente que la derrota en Malvinas aceleró la caída de la dictadura. Usted no está de acuerdo con eso, ¿por qué?
–Porque ya el 30 de marzo, en aquella manifestación donde hubo una represión tremenda, la dictadura demostró que no podía estar más en el poder. Y eso se debió a la resistencia de la población, después de tantos años de desapariciones, secuestros y ahogo económico. Esa marcha, de la que me fui con la boca hinchada de tantos gases lacrimógenos, fue la más importante, pero no la primera. Para mí, Galtieri contribuyó a que Estados Unidos dejara de apoyar golpes militares.
Se dieron cuenta de que los dictadores no convienen, porque cuando mueren o los echan, la sucesión se les hace ingobernable. A los norteamericanos les pasó con Reza Pahlavi en Irán. A Estados Unidos le conviene controlar todo con lo que yo llamo “democracias de baja intensidad”.
–¿Qué características tienen?
–Es un juego de palabras con el concepto de guerra de baja intensidad: democracias donde más o menos se respetan los derechos individuales, aunque no demasiado. Pero en donde no existen los verdaderos derechos sociales, como el trabajo, el acceso a la atención sanitaria, a una vejez digna. Elecciones periódicas cuando corresponde, cuando es políticamente correcto, para dejar contenta a la gente. Ellos hablan de defender la democracia representativa, pero nunca hablan de democracia participativa, donde el pueblo marque sus decisiones. La democracia representativa estaba bien antes, fue inventada en el siglo XVIII, y su apogeo ocurrió en el XIX, cuando la comunicación más rápida era un caballo al galope. Era lógico. Imagínese en el marco de nuestra Constitución de 1853, si ante cada decisión, el representante de Salta o Jujuy tenía que hacer un plebiscito o un referéndum antes de cada medida. Pero ahora, con el tremendo desarrollo de las comunicaciones, no se justifica que sigamos con el caballo al galope. Lo que pasa es que la democracia representativa la pueden manejar muy fácil. Y se arregla de manera simple, por ejemplo con una tarjeta Banelco, como en los años de Fernando De la Rúa.
–¿Qué pensó cuando surgió por primera vez el Informe Rattenbach?
–Fue otra demostración de la pésima actuación de los superiores. Contribuimos mucho a que no lo taparan, pero sabíamos que lo iban a hacer, y por eso tratamos de difundirlo. Recuerdo que logramos apropiarnos de un ejemplar, pero la dictadura secuestró todos los originales, incluso el que tenía cada integrante de la Comisión. Rattenbach declaró en un juicio contra Galtieri y el tema podría haberse profundizado, pero el teniente general no tuvo mejor idea que morirse (sonríe). También es verdad que algunos párrafos desaparecieron, por ejemplo referidos a Astiz, en los que la Marina intentó suavizar un poco su actuación. Hizo una especie de Consejo de Guerra con sus subalternos, y luego decide rendirse. Pero bueno, todos sabemos que Astiz es un miserable, así que un poco más, un poco menos, el concepto es el mismo.
–Usted dijo alguna vez que Frondizi, Arturo Illia e incluso el último peronismo cometieron los mismos errores: mantener las cúpulas militares que los habían precedido. ¿Es lo que influyó en la tradición de golpes de Estado a partir de la década de 1930?
–Por supuesto. Las Fuerzas Armadas tuvieron tanto peso porque los gobiernos se entregaban, y a los que pensaban diferente, los echaban, como mi caso. Hay ejemplos de gente a la que le fue mucho peor. Al mayor Bernardo Alberte lo tiraron por una ventana desde un sexto piso; el teniente de Marina Jorge Devoto desapareció; Luis Perlinger estuvo casi ocho años preso sin que nadie lo acusara de nada; al general López Miller lo arrestaron; al coronel José Luis García lo mandaron a Comodoro Rivadavia; y todas esas cosas eran toleradas por los gobiernos constitucionales. Cuando subió Raúl Alfonsín, a nosotros nos siguieron metiendo días de arresto con todo entusiasmo.
–Lo que prueba que la denominación de golpe cívico-militar debió tomarse en cuenta desde siempre.
–Sí, y estoy muy de acuerdo con esa manera de llamarlo. Además, le digo una cosa: de todos los elementos que le dieron vida a la Doctrina de Seguridad Nacional, los más importantes fueron firmados por presidentes constitucionales. Durante la creación de la Junta Interamericana de Defensa en 1942, el presidente era Ramón Castillo; el TIAR nace en 1947, con Juan Perón; las reuniones de comandantes en jefe del Ejército arrancaron en 1960 en Panamá, con Frondizi en el Ejecutivo; el Programa de Ayuda Militar yanqui es de 1951, pero recién fue aplicado en 1964, con Illia. Porque aclaremos una cosa: los golpes los hacen los militares, pero no los resuelven los militares. Las FFAA no fueron una guardia pretoriana autónoma, el país estuvo dominado desde tiempos inmemoriales por los factores de poder nacionales, y sobre todo internacionales. En los golpes de Estado, los militares son mascarones de proa de un barco que manejan otros. Prueba de ello es que una vez ejercido el gobierno de facto, esos militares están únicamente en los cargos represivos, son jefes de policía, o ministros del Interior. Pero en las áreas en donde se hipoteca al país por generaciones enteras, en donde se toman disposiciones trascendentes para toda una vida, como la deuda externa, ahí van civiles, y no cualquier civil.
–¿Cuándo se hizo peronista?
–El día en que lo conocí a Perón personalmente, en 1950. Cuando en 1971 me mandaron un Consejo de Guerra y ordenaron mi baja por estar en contra de la dictadura de Alejandro Lanusse, e incluso me secuestraron en Ezeiza. Yo justamente viajaba para entrevistarme con él en Puerta de Hierro. Con varios efectivos dimos a conocer un proyecto nacional llamado José Hernández, y Perón lo vio. Nos invitó a incorporarnos al peronismo, y le mandamos decir que si habíamos llegado a oficiales superiores en un ejército antiperonista, no nos podíamos presentar como peronistas, pero sí lo aceptábamos a él como jefe de un movimiento nacional y popular. Recuerdo una anécdota muy graciosa con el “Tu” Guevara, un teniente coronel que había sido edecán de Eduardo Lonardi. El Tu, al que llamábamos así para diferenciarlo del Che, era un tipo religioso, muy puro, introvertido, una muy buena persona. Y de repente, se soltó, adhirió al peronismo, y se infló de entusiasmo. Un día, cuando estuvo con el General cara a cara en España, Perón le dijo, a solas: “Pero Guevara, usted se hace peronista cuando yo ya dejé de serlo.” (Se ríe). Tras su llegada en noviembre, Perón me nombró comandante en jefe de las tropas peronistas, por si había operaciones. Una madrugada junto a Juan Manuel Abal Medina, a orillas de los lagos de Palermo, yo mismo le ofrecí al general Pomar, en nombre de Perón, la comandancia en jefe del Ejército.
–Sí, e incluso llegué a creer lo mismo que Alicia, cuando nos dijo que más allá de la influencia de José López Rega, Perón se acomodaría, y en un año iría cambiando y se sacaría de encima a esos sectores. Nuestro plan era decirle que no regresara al país en esos momentos, con las condiciones que imponía la Junta. La idea era armarle una zona liberada en Mendoza o en Jujuy, y organizar la gran marcha sobre Buenos Aires. ¿Quién paraba después a la revolución nacional y popular? Pero bueno, la revolución la paró él porque ya no la quería hacer, o a lo mejor quería, pero no le daba el físico. La Triple A fue una verdadera desgracia, y ese plan se completó después con las barbaridades de la dictadura de 1976.
Hace pocos días, el testimonio de Horacio Ballester en el juicio sobre el Plan Sistemático de robo de bebés puesto en marcha después del golpe de Estado de 1976 fue clave para demostrar, como lo vienen haciendo las Abuelas de Plaza de Mayo, el montaje de un sistema de maternidades clandestinas en distintos centros de detención. Sobre todo a partir de la creación, en el sector de Epidemiología del Hospital Militar de Campo de Mayo, de un lugar de atención especial para detenidas-desaparecidas embarazadas. “Uno no puede obedecer cuando le ordenan llevar a cabo un crimen aberrante”, sostuvo en las audiencias por la masacre de Margarita Belén, que hace poco significaron ocho condenas a cadena perpetua y 12 a 15 y 25 años de prisión a distintos efectivos, por la tortura y ejecución de 22 militantes montoneros por parte del ejército y la policía de Chaco, en diciembre de 1976. Aquella acción, que la dictadura trató de disfrazar de “enfrentamiento”, fue “claramente un genocidio” para el fundador del CEMIDA. Que también aportó información en otras causas vinculadas con los Derechos Humanos, como la del ex Regimiento de Infantería Nº 9 de Corrientes.
Lo que fue el CEMIDA
“Le voy a decir una cosa que no se sabe, la estamos conversando con algunos compañeros. Pero le pido un favor, no ponga nada hasta que lo confirmemos.” Mientras se armaba esta nota, llegó la confirmación: por medio de una carta abierta, Ballester y el también coronel Augusto Rattenbach acaban de anunciar la disolución del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), porque “estamos muy orgullosos del trabajo que desarrollamos –explica Horacio–, pero entendemos que se cumplió un ciclo, y ya las épocas no son las mismas, por suerte”.
“Fíjese cómo ha cambiado todo –agrega–, que aquellas búsquedas relacionadas con la libertad, la memoria y la justicia, que hace tres décadas parecían imposibles, hoy son cosas de todos los días.”
El texto marca que el Centro siempre tuvo “objetivos liminares”, como la subordinación de las Fuerzas Armadas a los gobiernos civiles y democráticos, el juicio y castigo para responsables de violaciones a los Derechos Humanos, y el fin de la influencia estadounidense en la educación y formación de las fuerzas, no sólo en la Argentina sino también en Latinoamérica. Y que “hicimos cuanto nos fue posible con nuestros precarios medios” para que eso se convirtiera en realidad.
Fuente: Tiempo Argentino
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lunes, 2 de abril de 2012
Malvinas a 30 años
Visión 7 ofrecerá el programa especial "Malvinas, a 30 años. Los debates necesarios". Entrevistas con protagonistas y especialistas, informes especiales, fragmentos de un archivo histórico y análisis de columnistas. Lunes 2 de abril de 2012
Aquí el Programa Completo de la TV Pública:
Fuente: La TV Pública
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miércoles, 21 de marzo de 2012
Cipayismo Mediático contra la UNASUR
Columna de Análisis de Medios de Mariana Moyano. Una vez más, la construcción regional suramericana demostró su fuerza: el gobierno peruano decidió honrar el apoyo de Unasur al reclamo argentino por la soberanía de las islas Malvinas y el Atlántico Sur y rechazó que una fragata de guerra británica, que venía de cumplir servicio en el archipiélago, repostara en el Puerto del Callao. Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina.

En el marco del acto realizado ayer en Tecnópolis donde se entregó el decodificador de TV Digital número 1.080.000, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner agradeció la decisión de Perú de cancelar el permiso que había dado a una fragata de la Marina británica para atracar en el puerto de El Callao, en solidaridad con el reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y en sintonía con la ayuda que ese país le brindó la Argentina durante la guerra. Además, mediante teleconferencia, se comunicó con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para dialogar sobre el convenio de colaboración e intercambio que firmaron en materia de telecomunicaciones.
“Me siento muy orgullosa de la actitud del gobierno de Perú, de ese Perú que honra su tradición histórica de los padres libertadores, de la Unasur, de la lucha contra el colonialismo”, sostuvo la presidenta durante su discurso, en alusión al anuncio del canciller peruano, Rafael Roncagliolo, quien había asegurado el lunes que la visita de la fragata británica HMS Montrose al puerto peruano de El Callao quedó “sin efecto”, decisión que Lima adoptó “en el espíritu de los compromisos de solidaridad latinoamericana”, asumidos durante la reunión de cancilleres de la Unasur.
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viernes, 16 de marzo de 2012
Análisis político de un Ex-combatiente
El fundador del Centro de Ex Combatientes de las Malvinas, Miguel Trinidad, explicó que existe una gran asimetría actualmente en el Atlántico Sur, ya que el Reino Unido posee una fortaleza militar desproporcionada frente a la Argentina.
Fuente: Telesur
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