El Golpe Militar que destruyó la Industria Nacional

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viernes, 12 de julio de 2013

viernes, 5 de julio de 2013

Museo Aeronáutico de Morón

Foto tomada en uno de los hangares del Museo Nacional de Aeronáutica el 5 de julio de 2013, por Fuerza de Defensas Argentinas. Se destacan el fuselaje blanco con detalles en rojo del  Pulqui II en primer plano y el diseño en rojo del Pulqui I.
Foto: Hernan Attaguile

domingo, 16 de junio de 2013

El golpe que frenó el desarrollo industrial

 El golpe del ´55, denominado "Revolución Libertadora" fue un acto terrorista promovido por los EEUU e Inglaterra, bendecido por la Iglesia y ejecutado por militares argentinos que no dudaron en abrir fuego sobre objetivos civiles.

sábado, 16 de junio de 2012

16 de junio de 1955: El huevo de la serpiente

Cualquier investigador que pretenda desentrañar los orígenes de la violencia política que sacudió a la Argentina en las décadas del sesenta y el setenta, deberá detenerse ineludiblemente en aquel sombrío 16 de junio de 1955, cuando la aviación naval tuvo su bautismo de fuego al descargar diez toneladas de explosivos sobre la Plaza de Mayo, lo cual provocó una masacre con más de 300 muertos y 700 heridos. Con la insignia de Cristo Vence pintada en sus alas (una cruz montada sobre una V), 34 aviones piloteados por marinos se abalanzaron a partir de la 13:40 sobre la Casa Rosada, la Plaza de Mayo –donde debía realizarse un acto convocado por el gobierno– la CGT, y la residencia presidencial. 
Los marinos sublevados contra Perón bombardearon y ametrallaron a cuanta persona transitaba a pie o en transportes públicos por los alrededores de la Plaza de Mayo. Grupos de trabajadores convocados por la CGT se parapetaron detrás de las columnas de la Recoba de Paseo Colón y dispararon con revólveres de bajo calibre contra los aviones, en defensa del gobierno que les había devuelto la dignidad. En el otro bando, pelotones de comandos civiles alimentados por el odio de clase, debieron esperar para ver concretados sus deseos golpistas. 
Naves de la Armada debían converger hacia el puerto de Buenos Aires, y tropas de Infantería de Marina debían asaltar la Casa Rosada, pero el ataque aéreo se demoró por una espesa neblina y provocó la descoordinación del movimiento golpista. Al fracasar la intentona, los pilotos navales aterrizaron en Montevideo y pidieron asilo. Algunos de los alzados contra el orden constitucional señalaron tiempo después que el objetivo era matar al presidente Juan Domingo Perón, y otros dijeron que sólo trataban de derrocarlo. Sea como fuere, el bombardeo indiscriminado sobre una población civil indefensa, produjo una masacre sólo comparable a la matanza registrada durante la Guerra Civil Española en la villa vasca de Guernica. Pero con una gran diferencia: los vascos fueron atacados por aviones alemanes e italianos, mientas que los civiles porteños fueron asesinados por pilotos argentinos, en una acción que aún sigue impune, al haber rechazado la justicia la calificación de delito de lesa humanidad. La mayoría de las investigaciones posteriores indican que en el bombardeo a la Plaza de Mayo murieron más de 300 personas, mientras que las cifras más serias sobre Guernica estiman que cayeron entre 150 y 300.
La masacre vasca fue inmortalizada por el pintor Pablo Picasso y constituye una denuncia mundial permanente contra la brutalidad del fascismo, pero el 16 de junio de 1955 sólo es recordado en la Argentina por los peronistas. Sectores presuntamente democráticos se niegan todavía hoy a condenar aquella masacre. Sin embargo, está claro que esa jornada incubó “El huevo de la Serpiente”, como tituló el genial director sueco de cine, Ingmar Bergman a la película en la que describió los prolegómenos del advenimiento del nazismo. A través de la delgada piel del huevo, ya se veía el reptil. Tras el bombardeo, quedaron restos humanos esparcidos en las calles, cuerpos mutilados, hierros retorcidos, escombros y el horror de una violencia inusitada que indicaba que el odio había quebrado mínimos códigos humanos. Pese a que fueron reparadas, todavía se aprecian las marcas de las metrallas sobre el granito que reviste las paredes del Palacio de Hacienda.

Los chicos de entonces, los “únicos privilegiados” del primer peronismo, presenciaron desde las azoteas de los barrios los vuelos rasantes de los aviones. Quedarían en sus retinas escenas de guerra que ya no pertenecían sólo al cine y muchos serían la “juventud maravillosa” de los ’70 y luego los “imberbes”. Cuando el ataque cesó, el gobierno intentó evitar por todos los medios cualquier represalia, pese a que grupos peronistas incendiaron iglesias. Con escasas y leves condenas a sus cabecillas, los golpistas se reorganizaron para dar el zarpazo definitivo. Tres meses después, el 16 de setiembre de 1955, Juan Domingo Perón fue derrocado y se abrió un período de 18 años de proscripción durante el cual los peronistas no podían participar de elecciones, cantar su marcha, ni mostrar sus símbolos. Las acciones de la resistencia peronista fueron reiteradamente explicadas como una respuesta a aquella sangrienta jornada acallada por la historiografía gorila. Y la guerrilla peronista también tomó al bombardeo sobre la Plaza de Mayo como un punto de partida para su discurso legitimador. La saña de aquel acto sólo fue superada 21 años después por otra dictadura militar.
Fuente: Télam 

lunes, 7 de mayo de 2012

Entrevista al Coronel (R) Horacio Ballester

Adhirió al peronismo, enfrentó a las dictaduras y fue echado del ejército a comienzos de los setenta. Sus testimonios denunciando el genocidio fueron claves en distintas causas, entre ellas la del Plan Sistemático de robo de bebés.
Por: 
Por fin un gobierno se ubica en el buen camino para la recuperación de las islas –afirma–, después de tantos años de errores, barbaridades y políticas equivocadas.” Y agrega: “La historia demuestra, y lo ha demostrado siempre, que los ingleses nunca se fueron por propia voluntad de ningún lugar donde ubicaron colonias. En algunos casos les resultaba muy caro quedarse, y en otros no podían controlar las rebeliones locales. Puedo mencionar ejemplos como Irlanda, India, Kenya o Sudáfrica. Por eso es tan importante el trabajo diplomático, y fue un desastre en todo sentido la ocupación armada. En principio, hay que aclarar que Estados Unidos siempre estuvo en contra de nuestro país. Cuando se instaló la primera colonia argentina en 1831 al mando del gobernador Luis Vernet, que puso orden con los pescadores que hacían caza depredatoria de focas y lobos marinos, los norteamericanos mandaron la fragata Lexington y destruyó a los colonos. Pero el puñado de argentinos se reinstaló, hasta 1833, que es cuando arranca la ‘epidemia de rendición’, y el teniente coronel de Marina Pinedo entrega definitivamente el control del archipiélago, ya con Gran Bretaña en el lugar.
Después de eso, la rebelión del gaucho Rivero volvió bastante locos a los ingleses, hasta que lo tomaron prisionero y lo llevaron a Europa. Fíjese un detalle: la propia justicia inglesa no lo condenó, porque sostuvo que los delitos no habían sido cometidos en territorio de soberanía británica.
Ballester conoce profundamente el tema Malvinas, y fue uno de los primeros que, desde el paño militar, denunció la manera en que la dictadura manejó el conflicto. “Le cuento algo de lo que me enteré por esas casualidades de la vida: el doctor Marcelo Vernet, abogado y tataranieto de Luis, es sobrino segundo mío, su madre era mi prima hermana. El Vernet actual se presentó en Naciones Unidas llevado por cancillería, y demostró que en aquella época vivía una población estable de aproximadamente 200 personas en Malvinas, expulsada por los ingleses. Su tatarabuelo era francés protestante, y por la persecución religiosa escapó a Alemania en el siglo XVII. En Hamburgo instaló una curtiembre, y en un viaje hacia aquí, para buscar cueros, decidió quedarse. De esa época existe un dato que increíblemente no tuvo difusión.” 
 –¿Cuál?
–Luis Vernet se presentó en aquellos años ante el cónsul inglés en Buenos Aires, y le mostró una copia del decreto de Martín Rodríguez que marcaba su designación como autoridad en las islas. El cónsul no sólo no tuvo objeciones, sino que además reconoció que esa designación corría también para los súbditos ingleses. –¿Cómo siguieron las relaciones entre las islas y el continente? 
–En los siglos XVIII, XIX y mediados del XX, se puede decir que fueron bastante cordiales. Los malvinenses viajaban a la Patagonia, e incluso las primeras ovejas criadas en el archipiélago provenían de allí. Pensemos que hasta mediados del siglo XX, la vida de los isleños era muy rudimentaria, no tenían ciudadanía inglesa –se la dieron después de la guerra–, la libra esterlina no circulaba –manejaban una libra malvinense–, y los artículos de primera necesidad eran traídos cada dos meses con un barquito llamado Darwin, desde Montevideo. Pero cuando termina la Segunda Guerra Mundial y empiezan las rebeliones de los imperios, la cosa cambia. 
–El momento en que interviene Naciones Unidas.
–Sí, con el Comité de Descolonización. Naciones Unidas establece que no pueden ser consideradas naciones independientes las que surjan producto del cercenamiento de un país, o como resultado del desplazamiento por la fuerza de una población por ataque de otro origen. Los casos típicos de Malvinas y Gibraltar. En los años setenta Inglaterra hizo un guiño a la Argentina, y le dijo algo así como: “Convenzan a esos indios blancos que tenemos allá (en referencia a los pobladores) para que acepten su soberanía, y nosotros la cedemos.” Pero en lugar de eso, los argentinos salieron como tarados a darles a los isleños todo tipo de beneficios: una sucursal de LADE, servicio de Aerolíneas, una pista de aterrizaje, becas en escuelas. En parte, estos fueron pretextos que usó la dictadura para justificar la invasión.
Además, el gobierno militar tenía la promesa de Estados Unidos de que ayudaría, como forma de pago por el trabajo sucio de nuestros oficiales en inteligencia en Centroamérica, organizando la contra nicaragüense y la represión en Honduras. Pero ojo, los yanquis no estaban de acuerdo con la ocupación por la fuerza, sino que supuestamente prometían apoyo en los reclamos. La prueba está en que (los norteamericanos) se inclinaron por la NATO, y violaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ordenaba a una nación americana defender a otra si se producía un conflicto con un país de otro continente
–¿La jugada de Leopoldo Galtieri se basó en eso?
Galtieri se creía que era un general majestuoso, porque alguien le dijo alguna vez que se parecía a George Patton, el famoso norteamericano. Y ni siquiera le llegaba a los pies al que hizo de Patton en la película. Efectivamente, confiaron en que Estados Unidos avalaría la acción, y se largaron a la guerra convencidos de que no iba a haber guerra. Y entonces cometen horrores en la conducción militar. Esto mismo lo dije en una conferencia en Salta en 1983, y me costó varios días de arresto ordenados por Cristino Nicolaides. Encima, después de la ocupación, los militares se encuentran con un gran apoyo popular, y Galtieri se enloquece, creyéndose el dueño de la situación. 
–¿Cuáles fueron esos horrores? 
–Empecemos por el momento y las condiciones de la invasión. 
1) Primer error tremendo: la época del desembarco. No había radares, al enemigo se lo podía ver nada más que con los ojos. Invaden cuando el sol sale tarde y se pone temprano, y durante una época en que el resto del día es terrible, frío, nublado, lluvioso, y con barro permanente. En invierno todo el tiempo uno está pisando barro, y conozco del tema porque estuve varios meses en Río Gallegos. De noche todo se congela, y a la mañana eso se derrite, pero como hay poca luz solar, el tiempo no alcanza a secar el suelo, y la oscuridad provoca que la superficie se congele de nuevo. 
2) Mandaron tropas sin instrucción, sin equipo, y no cumplieron con el reglamento acerca del teatro de operaciones. 
3) Nombraron al general Luciano Menéndez como gobernador militar, un invento de Galtieri, y el resto de los comandantes designados ni siquiera pisaron las islas. 
4) Tampoco hicieron previamente un censo de la población. Los ingleses lo volvieron loco a Romell en el norte de África, infiltrándole comandos en su retaguardia. Acá, eso fue facilísimo: los kelpers se disfrazaban de peones de estancia, observaban a las tropas argentinas, y pasaban datos permanentemente. 
5) A eso súmele los satélites norteamericanos y los radares chilenos, que bajo las órdenes de Augusto Pinochet le avisaban a Gran Bretaña cada salida de aviones argentinos desde Río Gallegos y Río Grande. 
6) Sigo: más de la mitad de los proyectiles no explotaron. Los de mayor valor, comprados en el extranjero, eran de mala calidad. Hubo barcos ingleses cruzados de lado a lado por torpedos, con agujeros de entrada y de salida, pero que no provocaron explosión. 
7) Para colmo, mandaron a sus “grandes héroes”, como Alfredo Astiz, que lo único que hizo fue rendirse. Porque una cosa es torturar a una persona atada al elástico de una cama de hierro, y otra pelear contra un enemigo que también tiene armas
–Se dice recurrentemente que la derrota en Malvinas aceleró la caída de la dictadura. Usted no está de acuerdo con eso, ¿por qué?
 –Porque ya el 30 de marzo, en aquella manifestación donde hubo una represión tremenda, la dictadura demostró que no podía estar más en el poder. Y eso se debió a la resistencia de la población, después de tantos años de desapariciones, secuestros y ahogo económico. Esa marcha, de la que me fui con la boca hinchada de tantos gases lacrimógenos, fue la más importante, pero no la primera. Para mí, Galtieri contribuyó a que Estados Unidos dejara de apoyar golpes militares.
Se dieron cuenta de que los dictadores no convienen, porque cuando mueren o los echan, la sucesión se les hace ingobernable. A los norteamericanos les pasó con Reza Pahlavi en Irán. A Estados Unidos le conviene controlar todo con lo que yo llamo “democracias de baja intensidad”
–¿Qué características tienen? 
–Es un juego de palabras con el concepto de guerra de baja intensidad: democracias donde más o menos se respetan los derechos individuales, aunque no demasiado. Pero en donde no existen los verdaderos derechos sociales, como el trabajo, el acceso a la atención sanitaria, a una vejez digna. Elecciones periódicas cuando corresponde, cuando es políticamente correcto, para dejar contenta a la gente. Ellos hablan de defender la democracia representativa, pero nunca hablan de democracia participativa, donde el pueblo marque sus decisiones. La democracia representativa estaba bien antes, fue inventada en el siglo XVIII, y su apogeo ocurrió en el XIX, cuando la comunicación más rápida era un caballo al galope. Era lógico. Imagínese en el marco de nuestra Constitución de 1853, si ante cada decisión, el representante de Salta o Jujuy tenía que hacer un plebiscito o un referéndum antes de cada medida. Pero ahora, con el tremendo desarrollo de las comunicaciones, no se justifica que sigamos con el caballo al galope. Lo que pasa es que la democracia representativa la pueden manejar muy fácil. Y se arregla de manera simple, por ejemplo con una tarjeta Banelco, como en los años de Fernando De la Rúa. 
–¿Qué pensó cuando surgió por primera vez el Informe Rattenbach?
 –Fue otra demostración de la pésima actuación de los superiores. Contribuimos mucho a que no lo taparan, pero sabíamos que lo iban a hacer, y por eso tratamos de difundirlo. Recuerdo que logramos apropiarnos de un ejemplar, pero la dictadura secuestró todos los originales, incluso el que tenía cada integrante de la Comisión. Rattenbach declaró en un juicio contra Galtieri y el tema podría haberse profundizado, pero el teniente general no tuvo mejor idea que morirse (sonríe). También es verdad que algunos párrafos desaparecieron, por ejemplo referidos a Astiz, en los que la Marina intentó suavizar un poco su actuación. Hizo una especie de Consejo de Guerra con sus subalternos, y luego decide rendirse. Pero bueno, todos sabemos que Astiz es un miserable, así que un poco más, un poco menos, el concepto es el mismo. 
–Usted dijo alguna vez que Frondizi, Arturo Illia e incluso el último peronismo cometieron los mismos errores: mantener las cúpulas militares que los habían precedido. ¿Es lo que influyó en la tradición de golpes de Estado a partir de la década de 1930? 
–Por supuesto. Las Fuerzas Armadas tuvieron tanto peso porque los gobiernos se entregaban, y a los que pensaban diferente, los echaban, como mi caso. Hay ejemplos de gente a la que le fue mucho peor. Al mayor Bernardo Alberte lo tiraron por una ventana desde un sexto piso; el teniente de Marina Jorge Devoto desapareció; Luis Perlinger estuvo casi ocho años preso sin que nadie lo acusara de nada; al general López Miller lo arrestaron; al coronel José Luis García lo mandaron a Comodoro Rivadavia; y todas esas cosas eran toleradas por los gobiernos constitucionales. Cuando subió Raúl Alfonsín, a nosotros nos siguieron metiendo días de arresto con todo entusiasmo.
–Lo que prueba que la denominación de golpe cívico-militar debió tomarse en cuenta desde siempre.
–Sí, y estoy muy de acuerdo con esa manera de llamarlo. Además, le digo una cosa: de todos los elementos que le dieron vida a la Doctrina de Seguridad Nacional, los más importantes fueron firmados por presidentes constitucionales. Durante la creación de la Junta Interamericana de Defensa en 1942, el presidente era Ramón Castillo; el TIAR nace en 1947, con Juan Perón; las reuniones de comandantes en jefe del Ejército arrancaron en 1960 en Panamá, con Frondizi en el Ejecutivo; el Programa de Ayuda Militar yanqui es de 1951, pero recién fue aplicado en 1964, con Illia. Porque aclaremos una cosa: los golpes los hacen los militares, pero no los resuelven los militares. Las FFAA no fueron una guardia pretoriana autónoma, el país estuvo dominado desde tiempos inmemoriales por los factores de poder nacionales, y sobre todo internacionales. En los golpes de Estado, los militares son mascarones de proa de un barco que manejan otros. Prueba de ello es que una vez ejercido el gobierno de facto, esos militares están únicamente en los cargos represivos, son jefes de policía, o ministros del Interior. Pero en las áreas en donde se hipoteca al país por generaciones enteras, en donde se toman disposiciones trascendentes para toda una vida, como la deuda externa, ahí van civiles, y no cualquier civil.
–¿Cuándo se hizo peronista? 
–El día en que lo conocí a Perón personalmente, en 1950. Cuando en 1971 me mandaron un Consejo de Guerra y ordenaron mi baja por estar en contra de la dictadura de Alejandro Lanusse, e incluso me secuestraron en Ezeiza. Yo justamente viajaba para entrevistarme con él en Puerta de Hierro. Con varios efectivos dimos a conocer un proyecto nacional llamado José Hernández, y Perón lo vio. Nos invitó a incorporarnos al peronismo, y le mandamos decir que si habíamos llegado a oficiales superiores en un ejército antiperonista, no nos podíamos presentar como peronistas, pero sí lo aceptábamos a él como jefe de un movimiento nacional y popular. Recuerdo una anécdota muy graciosa con el “Tu” Guevara, un teniente coronel que había sido edecán de Eduardo Lonardi. El Tu, al que llamábamos así para diferenciarlo del Che, era un tipo religioso, muy puro, introvertido, una muy buena persona. Y de repente, se soltó, adhirió al peronismo, y se infló de entusiasmo. Un día, cuando estuvo con el General cara a cara en España, Perón le dijo, a solas: “Pero Guevara, usted se hace peronista cuando yo ya dejé de serlo.” (Se ríe). Tras su llegada en noviembre, Perón me nombró comandante en jefe de las tropas peronistas, por si había operaciones. Una madrugada junto a Juan Manuel Abal Medina, a orillas de los lagos de Palermo, yo mismo le ofrecí al general Pomar, en nombre de Perón, la comandancia en jefe del Ejército. 
–¿Y el avance de la derecha? Usted era muy amigo de Alicia Eguren, la mujer de John William Cooke.
–Sí, e incluso llegué a creer lo mismo que Alicia, cuando nos dijo que más allá de la influencia de José López Rega, Perón se acomodaría, y en un año iría cambiando y se sacaría de encima a esos sectores. Nuestro plan era decirle que no regresara al país en esos momentos, con las condiciones que imponía la Junta. La idea era armarle una zona liberada en Mendoza o en Jujuy, y organizar la gran marcha sobre Buenos Aires. ¿Quién paraba después a la revolución nacional y popular? Pero bueno, la revolución la paró él porque ya no la quería hacer, o a lo mejor quería, pero no le daba el físico. La Triple A fue una verdadera desgracia, y ese plan se completó después con las barbaridades de la dictadura de 1976. 

Las “órdenes” y los crímenes aberrantes:
Hace pocos días, el testimonio de Horacio Ballester en el juicio sobre el Plan Sistemático de robo de bebés puesto en marcha después del golpe de Estado de 1976 fue clave para demostrar, como lo vienen haciendo las Abuelas de Plaza de Mayo, el montaje de un sistema de maternidades clandestinas en distintos centros de detención. Sobre todo a partir de la creación, en el sector de Epidemiología del Hospital Militar de Campo de Mayo, de un lugar de atención especial para detenidas-desaparecidas embarazadas. “Uno no puede obedecer cuando le ordenan llevar a cabo un crimen aberrante”, sostuvo en las audiencias por la masacre de Margarita Belén, que hace poco significaron ocho condenas a cadena perpetua y 12 a 15 y 25 años de prisión a distintos efectivos, por la tortura y ejecución de 22 militantes montoneros por parte del ejército y la policía de Chaco, en diciembre de 1976. Aquella acción, que la dictadura trató de disfrazar de “enfrentamiento”, fue “claramente un genocidio” para el fundador del CEMIDA. Que también aportó información en otras causas vinculadas con los Derechos Humanos, como la del ex Regimiento de Infantería Nº 9 de Corrientes. 

Lo que fue el CEMIDA
“Le voy a decir una cosa que no se sabe, la estamos conversando con algunos compañeros. Pero le pido un favor, no ponga nada hasta que lo confirmemos.” Mientras se armaba esta nota, llegó la confirmación: por medio de una carta abierta, Ballester y el también coronel Augusto Rattenbach acaban de anunciar la disolución del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), porque “estamos muy orgullosos del trabajo que desarrollamos –explica Horacio–, pero entendemos que se cumplió un ciclo, y ya las épocas no son las mismas, por suerte”. “Fíjese cómo ha cambiado todo –agrega–, que aquellas búsquedas relacionadas con la libertad, la memoria y la justicia, que hace tres décadas parecían imposibles, hoy son cosas de todos los días.”
El texto marca que el Centro siempre tuvo “objetivos liminares”, como la subordinación de las Fuerzas Armadas a los gobiernos civiles y democráticos, el juicio y castigo para responsables de violaciones a los Derechos Humanos, y el fin de la influencia estadounidense en la educación y formación de las fuerzas, no sólo en la Argentina sino también en Latinoamérica. Y que “hicimos cuanto nos fue posible con nuestros precarios medios” para que eso se convirtiera en realidad.

Fuente:  Tiempo Argentino

viernes, 24 de febrero de 2012

jueves, 26 de enero de 2012

De Libia a Malvinas...

El biógrafo argentino Horacio Calderón –uno de los latinoamericanos que mejor conoce a Khadafi–,Calderón ha tenido una veintena de encuentros con Khadafi y ha sido protagonista directo de varios eventos clave que signaron las relaciones de Libia y Argentina, como la provisión de misiles para la guerra de Malvinas, y dos millonarios ofrecimientos de aportes del líder libio a campañas electorales.


Para Calderón, que habitualmente suscribe las tesis de los halcones norteamericanos sobre el Medio Oriente, la revuelta libia es una operación angloestadounidense que tiene como objetivo apoderarse de los yacimientos de petróleo libios.
Calderón considera “idiotas útiles” a aquellos libios que piden la intervención extranjera en el país. “Esto huele a petróleo”, insiste a lo largo de la entrevista. A lo largo de tres décadas, el biógrafo argentino de Khadafi ha sido un testigo privilegiado de episodios que signaron las relaciones entre ambos países.
–Conoce a Khadafi desde 1976 y lo ha entrevistado en una veintena de oportunidades. Si hoy tuviera que escribir el epílogo de la biografía del coronel, ¿cómo definiría al personaje actual?
–No es fácil ponerse en la piel de Khadafi en estos momentos. El Khadafi actual tiene 69 años, el que yo conocí en febrero de 1976, tenía 34 años y yo 31. Obviamente hay un cambio.
–De Khadafi se dice que tomó prestados conceptos e ideas del egipcio Gammal Abdel Nasser, de Mao Tse Tung y de Juan Domingo Perón...
–Cuando tomó el poder imitó –desde el punto de vista organizativo y conspirativo– a Nasser y al Grupo de Oficiales Unidos (GOU) de Perón. Y a medida que pasaron los años, formuló una teoría llamada Tercera Doctrina Universal que es un calco de la Tercera Posición de Perón.
–Hay quienes opinan que el Libro Verde está calcado del Libro Rojo de Mao...
–Puede ser que haya copiado la idea de hacer el libro, pero él basa su revolución en dos pilares: la religión y el nacionalismo. Él le da un valor universal a eso: no es la religión islámica y el nacionalismo árabe. Una persona como yo –que soy católico practicante– podía firmar muchos párrafos de ese libro que él escribió para que lo entendieran sus pares y no los intelectuales. No son principios para ser aplicados exclusivamente en Libia y ésa es la razón por la que Khadafi tuvo tanta adhesión del peronismo y de la izquierda no peronista. Los peronistas veían en Khadafi un Perón árabe.
–Libia sufrió años de sanciones y embargos occidentales, Khadafi fue blanco de un bombardeo en el que murió una hija adoptiva, pero a partir de 2005 Khadafi recompone sus relaciones con Occidente. ¿No es paradójico que caiga ahora?
–En el mundo musulmán se está produciendo la finalización de un ciclo histórico que es el resultado –por un lado–, de la longevidad de los regímenes y de los líderes históricos. Yo hablo de un crujido de fin de siglo que comenzó con el derrumbe del bloque soviético y luego con el cambio de paradigma que produjeron los ataques del 11 de septiembre de 2001. Empezó en Argelia y se transformó en un reguero de pólvora y en un momento en que se está preparando una guerra contra Irán, nadie va a desperdiciar la posibilidad de tener a su disposición cuatro trillones de dólares a corta distancia de Europa para poder suplir lo que deje de producir Irán.
–¿El ataque a Irán es inevitable?
–Creo que es inevitable.
–Por parte de Estados Unidos, Israel o ambos.
–Israel solo no puede atacar.
–Usted suscribe las tesis de los halcones norteamericanos, pero en el tema de Libia se acerca a las posturas de la izquierda...
–Yo he sido un opositor acérrimo de la invasión estadounidense a Irak, y no es porque tuviera con Saddam Hussein la relación que tengo con Khadafi. Mi visión no es de izquierda ni de derecha, es tercerista. Pero cuando plantea que la revuelta contra Khadafi huele a petróleo o que Libia puede ser un surtidor en la guerra contra Irán, se acerca más a las tesis de la izquierda que a las de la derecha estadounidense.
–¿Y qué escenarios imagina para Libia?
–Una guerra civil, que sería el escenario menos grave para Occidente. Una fuerte posibilidad es la emergencia de territorios tribales autogobernados controlados por las tribus, como en Afganistán y Somalia. En cualquier escenario, va a ser muy difícil controlar a la población de Libia porque Khadafi estableció una suerte de socialismo utópico y anárquico. Pero no lo hizo para mantenerse en el poder, sino porque creía en esa utopía. Él estableció en Libia un socialismo anárquico y le dijo a cada libio: “Cada uno de ustedes es un Khadafi”. Y el problema es que los libios se lo creyeron. Los norteamericanos y los británicos –que son bastante ingenuos–, no van a tener que lidiar con un Khadafi, sino con tres millones de Khadafis.
En 1969, cuando llegó al poder con 27 años, al frente de los oficiales libres que destronaron al rey Idris el Sanussi, el Coronel Muammar Khadafi lideró un golpe a imagen y semejanza de su ídolo, el coronel egipcio Gammal Abdel Nasser.
En el libro Khadafi: La Operación Jerusalén, su amigo personal y biógrafo Horacio Calderón lo retrata como “un idealista, un hombre mucho más culto de lo que parece”. En sus primeros años, Khadafi hizo reformas sustanciales, entre las que se destaca una reforma agraria y la nacionalización del petróleo, dedicando gran parte de los recursos obtenidos a mejorar el bienestar de las clases populares. Estableció también formas de participación de los obreros en los lugares de trabajo en las empresas (más de doscientas) que fueron nacionalizadas. Khadafi presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y socialismo. Pero su tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. En muchos aspectos fue un giro de 180 grados.
–En los orígenes de la Triple A se menciona a Libia como el proveedor de un cargamento de armas que compró José López Rega en 1975, cuando viajó a Libia a firmar unos acuerdos energéticos y nucleares...
–Ese episodio es previo a mi relación con Libia, pero no creo que ese país haya tenido ninguna intervención en el envío de armas para el peronismo ortodoxo ni para la izquierda argentina. Una de las cosas que yo recomendé firmemente a Khadafi fue no intervenir con armas ni con dinero para apoyar a sectores que pudieran estar enfrentados en la Argentina.
–Sin embargo, hubo militantes de Montoneros en Libia...
–De Montoneros y también del ERP, pero el que bloqueó los fondos para los Montoneros fui yo.
–Pero, ¿qué sabe sobre una partida de metralletas Sterling MK-4 con silenciador que importó López Rega?
–Sólo sé que esas armas que llegaron sobre el final del gobierno de Isabel Perón, no vinieron de Libia, pero no conozco su país de procedencia.
¿Qué ocurrió durante la guerra de Malvinas?
–En febrero de 1976, Khadafi redactó una carta de puño y letra en la que le ofrecía a la presidenta Isabel Martínez de Perón dos escuadrillas de Mirages libios para luchar contra los ingleses en Malvinas.
La oferta libia nunca llegó a ser considerada porque a las pocas semanas se produjo el golpe de Estado que derrocó a la viuda de Perón. “En 1982, al día siguiente del desembarco en las islas, yo me puse en contacto con las autoridades libias para pedirles el apoyo para Argentina. Recordé la carta de Khadafi ofreciendo los aviones Mirage, pero los marinos argentinos no me creyeron y la carta no aparecía.
Paralelamente, había otro grupo de gente que trataba de convencer a Leopoldo Galtieri de que pidiera apoyo a Khadafi. Finalmente, Galtieri accedió, pero prohibió que viajaran civiles a Libia con la excepción de un intérprete y del sacerdote Aníbal Fosberi, rector de la Universidad Santo Tomás de Aquino y presidente de la Confederación de Universidades.
–Qué pasó con esa misión secreta?
–En mayo de 1982, seis aviones argentinos que viajaron a Libia cargaron misiles Magics y fue armamento libio con el que se destruyó el navío británico Sir Gallahan.
Hubo otro cargamento con misiles tierra-aire SAM-7 que no alcanzaron a llegar a Malvinas.
¿Los ingleses detectaron la presencia de los aviones argentinos en Libia?
–Sí, y uno de ellos estuvo a punto de ser derribado por un Vulcano británico.
–Usted viajó a Trípoli en plena guerra...
–En junio de ese año lo invité a Carlos Menem a Libia. Viajamos en el avión del Papa hasta Roma y En Trípoli nos enteramos de la derrota de Puerto Argentino.
Años más tarde, Khadafi puso siete millones de dólares para la campaña de Carlos Menem...
–En realidad, Khadafi hizo dos ofrecimientos de dinero: en la elección entre Italo Luder y Raúl Alfonsín, Khadafi ofreció cinco millones de dólares para la campaña. En esa oportunidad, yo exigí que se reuniera el Consejo Superior Justicialista que estaba presidido por Deolindo Felipe Bittel. Les transmití el ofrecimiento y al mismo tiempo les aconsejé que no lo aceptaran. Bittel coincidió conmigo en que ese dinero podía desencadenar un escándalo político y se desestimo el ofrecimiento.
–Pero en la elección Menem-Angeloz, Khadafi puso siete millones de dólares...
–En esa historia yo no tuve nada que ver. Quien manejó ese dinero fue Mario Rotundo y ese dinero fue a parar a bolsillos privados. El dinero libio no se usó para la campaña electoral.
–Finalmente, usted se convirtió en un testigo clave en el juicio contra Menem en la causa por el tráfico de armas a Croacia y Ecuador...
–Sí, porque a mí me ofrecieron participar en ese negocio y yo me negué.


Fuente: Diario Miradas al Sur (13-03-2011)

viernes, 28 de octubre de 2011

Recuerda...

Winston Churchill Yalta 1945.

"La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto".
Winston Churchill Discurso en la Cámara de los Comunes 1955.

miércoles, 24 de agosto de 2011

LIBIA: Civilizacion (Pueblo) o Barbarie (OTAN).

En un mes de septiembre de 1969, el día 1, el joven militar izquierdista Muammar al Kadhafi, derrocó con un golpe militar al Rey Idris que gobernaba Libia, representando los intereses de los piratas Ingleses y los EE. UU. Cuando Kadhafi asume el poder, el pueblo Libio se encontraba en la pobreza total, las riquezas nacionales estaban en manos extranjeras y el territorio se dividia en distintas tribus sin tener una conciencia de Nacion.

Kadhafi a partir de su proyecto político plasmado en su "Libro Verde", implementa un Socialismo Nacional, respetando la idiosincrasia y las creencias religiosas de su pueblo, y tomada del Justicialismo creado por el General Perón, mantiene una tercera posición en las relaciones internacionales. Fuertes vínculos se enlazarían desde aquellos tiempos entre la Revolución Libia y el Peronismo. Esto es lo que no se dice. Esto es lo que bombardea la OTAN.

Hoy en Libia cada ciudadano tiene grantizada: la educación publica, la salud publica, una vivienda, un automovil y los alimentos necesarios para la subsistencia. Quien quiera tener otros consumos o ahorrar, tiene el derecho a un trabajo digno. Las empresas son en su mayoria Estatales, salvo los emprendimientos familiares o las Cooperativas. Todo recurso natural esta en manos de la expoliación Estatal. Esto es lo que no se dice. Esto es lo que esta bombardeando la OTAN.

Libia tiene bajo su suelo un millón y medio de trillones de dolares en petróleo de máxima pureza, el costo del barril es de un dolar ( el precio mas bajo en costos del mundo ). Libia tiene bajo su suelo la reserva de agua potable mas importante de todo el oriente. Esto es lo que no se dice.Esto es lo que bombardea la OTAN.

Y una pregunta para la mayoría de los progresistas que condenan el bombardeo de la OTAN, pero que inmediatamente hablan y condenan a Kadhafi como dictador: ¿Que diferencia habría si la OTAN decidiese bombardear Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia o Argentina; también condenarían a los dictadores?

Fuente: El caniche Chino de los Caniches de Peron

viernes, 1 de julio de 2011

Haciendo Historia

Consideraciones del ministro de Defensa, Arturo Puricelli, a raíz de la firma del contrato entre este Ministerio y el INVAP para la fabricación en serie de radares primarios. “En la década de 1940, la República Argentina se erige como pionera en la región en lo que respecta a vigilancia y control del espacio aéreo. Es en 1948 (Presidencia del Gral. Perón) que se adquieren los primeros 8 radares primarios que constituyen por años la primera y única cadena de radares de vigilancia y control aéreo de la región.“
“En 1964 (Presidencia del Dr. Illia) se toma la decisión de iniciar la desactivación de una parte de estos radares al considerárselos obsoletos y ante la falta de repuestos debido a la dependencia tecnológica del exterior.”
“Luego de algunos intentos por incorporar más radares al sistema, en 1979 (Presidencia de facto de Videla) se llama a Licitación Internacional para la provisión de un sistema integral de cobertura de radar a nivel nacional por un valor de U$S 800 millones. Por razones de orden económico en 1984 (Presidencia del Dr. Alfonsín) el proyecto se cancela. Una década después en 1993 (Presidencia de Menem) se lanza otro plan de radarización con otro llamado a Licitación Internacional, esta vez por un valor de U$S 430 millones. Más tarde, por razones económicas, también se cancela este nuevo intento.”
“En el año 2004, el presidente Néstor Kirchner toma la decisión de crear el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA), con tecnología y desarrollo de radares nacionales. Argentina se incorpora al selecto grupo de 20 naciones con tecnología de radar propia, enmarcando esta iniciativa en un Plan Estratégico Nacional de Radarización.”
“En 2006 se celebra un contrato con INVAP S.E para la provisión de 11 radares secundarios para control de tráfico aéreo civil. En 2010 se contrata a INVAP la provisión de 11 radares secundarios más. De éstos, 8 radares ya están instalados y en funcionamiento y 7 radares más estarán operativos antes de fin de año.” “En lo referente a radares primarios, cuya utilidad es fundamentalmente para la Defensa Nacional y la detección de tránsito aéreo irregular, en el año 2007 se celebra el contrato de desarrollo de los mismos entre Fabricaciones Militares y el INVAP. Ante el éxito de los prototipos fabricados, el pasado martes 7 de Junio del presente año, se firma en la Casa Rosada ante la Sra. Presidenta de la Nación Cristina Fernández, el contrato para la fabricación en serie de 6 radares primarios 3D en banda L de largo alcance, transportables, entre el Ministerio de Defensa y el INVAP. Los mismos estarán prestando servicio en los próximos cuatro años. En tanto, en septiembre próximo entrará en operaciones el primer Radar Primario Argentino.” “Cabe recordar que lo significativo de estos importantes contratos para la fabricación de radares, implica un salto trascendente en la recuperación de la autosuficiencia tecnológica.” “A saber, ya no se dependerá para el mantenimiento de estos radares de proveedores extranjeros. Además los secretos de funcionamiento de estos sistemas y sus contramedidas, son de propiedad nacional.” “Debemos señalar un tema no menor, el significativo ahorro de costo de producción de estos radares nacionales en oposición a los enormes costos de su compra en el exterior y su consecuente transferencia de recursos al extranjero.”
“Finalmente es importante el corrimiento de la frontera del conocimiento y la producción que estas decisiones implican. Hemos dado lugar a que toda una nueva generación de técnicos, ingenieros, especialistas y otros profesionales se formen en disciplinas altamente intensivas en conocimiento científico y tecnológico.”
“Con todo ello estamos dando cumplimiento al decreto presidencial N° 1407/04 que en lo referente a los propósitos del mismo, indicaba que con este Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial, se permitirá al Estado Argentino el control de todos los movimientos aéreos… contribuyendo de esta manera al cumplimento de tareas de la Defensa Aeroespacial y prestar un eficiente servicio de Tránsito Aéreo.” “Las formas en el cumplimiento de este decreto, pueden sintetizarse con lo que nos enseñara el Gral Manuel Savio quien expresó: "Confiar en que en cualquier momento podremos contar con materiales de otra procedencia que no sea la propia, significa conspirar contra la seguridad de la Patria"
Fuente: Ministerio de defensa de la República Argentina

viernes, 15 de abril de 2011

domingo, 29 de agosto de 2010

Política Justicialista

Uno de los principales instrumentos que utilizó el Gral. Juan D. Perón para cambiar las estructuras económicas de nuestro país fué el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI); a través del cual desvió recursos provenientes del agro para invertirlos en la industria nacional. (Fuente: Manual Ed. Pto. de Palos)